En la mira

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Las tres corcholatas. El juego quirúrgico de AMLO

Silverio Quevedo Elox

Además de realizar y operar desde hace mucho tiempo su propia campaña durante tres sexenios, de superar los quiebres y duros torpedeos recibidos, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador demuestra que es un estratega puro y nato en el arte de manejar a sus candidatos y dejar a su posible sucesor.
Sus antecesores buscaban no complicarse tanto, los priistas o panistas, y evitar entrarle a la confrontación, evitar la fractura interna, pero sobre todo, cuidar sus intereses personales y cerrar el paso a los demás aspirantes a la presidencia en cada régimen, para dejar solo a quien les cuidaría la espaldas y la garantizaría la continuidad en todo.
López Obrador no tiene miedo y no coarta a ninguno, echa al ruedo a los tres y hábilmente los empuja para que cada uno vaya ganando sus propios niveles de aceptación, haciéndolos así competitivos y que la contienda sea lo más pareja posible.
Eso evita, parece ser el objetivo del gobernante tabasqueño, un choque de trenes anticipado y que la 4T corra el riesgo de descarrilarse. Por el contrario, en este caso los tres aspirantes que ya caminan rumbo al escenario del 2024, están ceñidos al manto presidencial y no se lo quitarán hasta que el dueño del mismo, o sea López Obrador, no se los empiece a retirar.
Para esto, solo basta analizar los últimos tres días, y los episodios que han ocurrido en torno a sus tres mosqueteros. El canciller Marcelo Ebrard con un tanque de oxígeno recibido con la visita de Joe Biden y el de Canadá, Justin Trudeau. Fue casi su fiesta con carácter internacional para vestirse y proyectarse hacia fuera y placearse cercanamente a López Obrador.
Pero es más importante el trabajo hacia dentro. Y entonces, un día después que se fue el último de los dos presidentes, Adán Augusto, el secretario de Gobernación, inicia su camino rumbo a la encuesta interna, diciendo que lo seguro es que está dentro del proceso interno de Morena –así lo dijo claramente en entrevista con Laura Morales en el corporativo Imagen de Veracruz- y que tuvo la encomienda presidencial de arrancar por esta entidad con los famosos foros sobre la reforma electoral.
Y por último, si se cree que los accidentes del metro han hecho caer en desgracia a la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, es todo lo contrario. Puesto que en todo momento, por difícil que parezca y le pegue en su imagen, López Obrador, no solo deja entrever que hay “juego sucio” en la forma de tratar estos hechos trágicos en contra de ella, sino le da el espaldarazo y le manda a la Guardia Nacional con más de seis mil elementos para que cuiden de que ya no le pasen estos sucesos.
Por si fuera poco, en los últimos dos días se ha anotado un diez con su policía de carrera, Omar García Harfuch y con la fiscal, Ernestina Godoy, a su lado. A un mes del ataque armado al periodista, Ciro Gómez Leyva, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, informó de la detención de once implicados en este artero atentado.
Un día después, ayer, la mandataria detalló que el presunto autor material de los disparos fue detenido en el estado de Michoacán por elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, el Ejército y la Fiscalía de dicha entidad.
El juego de Andrés Manuel se ubica de igual manera para los tres. Si uno se va quedando atrás lo impulsa. Si otro va tomando delantera, entonces, lo suelta un poco para que los demás lo alcancen.
Es un hábil político, un estratega, un hacedor de líderes y eso le permite a AMLO jugarla bien hacia dentro, porque hacia fuera, sabe que la aceptación que tiene le servirá para transferirle a quien finalmente sea el ganador de las encuestas.
Adán Augusto comenzó así su carrera por Veracruz, porque tiene que ir recogiendo más piedritas para el camino que debe construir a fin de subirse bien al ring, y por ello, la algarabía de los que integran la 4T en Veracruz a fin de cobijarle y brindarle calor. O sea alimentarlo de energía para que vaya alcanzar a Sheinbum y a Ebrard. Y todos ganen el mismo terreno.

SE VOLCARON TODOS CON ADÁN
En La parroquia, quizá de donde salió el mayor de los mensajes políticos, por los que se sentaron a su lado, cerca y frente al secretario de Gobernación, Adán Augusto López, se dio el famoso baño de pueblo, como en los buenos tiempos de los priistas.
Ambiente que se trasladó al World Trade Center, donde el tabasqueño también respiró el calor jarocho aunque por grupos y facciones, todos de la 4T.
Mientras saboreaban la canilla y el tradicional lechero, ahí estaban a su lado, además del gobernador Cuitláhuac García, el diputado Leonel Godoy y en el otro extremo, el senador Ernesto Pérez Astorga y el presidente de la Junta de Coordinación Política, Juan Javier Gómez Cazarín, en éste último sobre quien recayó buena parte de la logística, coordinado con el hombre de las confianzas del tabasqueño, el diputado federal, Mario Llergo.
Frente a ellos, la diputada federal por Veracruz, Rosa María Hernández Espejo, frente a frente con el responsable de la política interna del país, y a su lado, la grilla a todo lo que daba junto a Mario Llergo y Domingo Bahena, secretario del Congreso Local.
Ya en el WTC, la algarabía con batucadas de los tamseros, como en los viejos tiempos del tricolor y de la mano del grito de Cándido, cándido” en honor a su líder sindical; disidentes morenos echaron gritos de abucheos al gobernador Cuitláhuac pero se impuso la mayoría, la que llevó Gómez Cazarín, envió el secretario de Educación, Zenyazen Escobar y los mismos tamseros al contrarrestar con vivas.
Cuando Adán Augusto fue mencionando a los distintos legisladores y actores políticos, todos tenían sus porras, algunos más otros menos, pero eso le dio el sabor parecido a los viejos eventos.
En general, el titular de la Segob, cuentan los que estuvieron cerca, se llevó un buen sabor de boca, porque sintió el calor veracruzano, al grado que no tardará en regresar.


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