El segundo debate por la gubernatura veracruzana / Yamiri Rodríguez Madrid


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La vuelta a Veracruz en un teclazo

El segundo debate por la gubernatura veracruzana

 

Yamiri Rodríguez Madrid

Ya lo habíamos comentado en el análisis del primer debate: el que va abajo está obligado a intentar hacer lo necesario para bajar al primer lugar.   La entrada del candidato de la alianza opositora, conformada por el PRI, PAN y PRD, Pepe Yunes, fue agresiva, refiriendo que la candidata morenista, Rocío Nahle como zacatecana; haciendo referencia a Dos Bocas y responsabilizándola de los apagones.  Si fuera ya arriba en las encuestas, no hubiese tenido necesidad de atacar tanto.

Nahle no picó el anzuelo.  Pese al golpeteo, se enfocó en propuestas. Acumularía en total cinco minutos máximo, para contestar, cuando consideró necesario, a los ataques y refirió por ejemplo, que a ella no la va a doblegar la “mafia de los Yunes”; lo señaló de tener él y su secretario particular, así como otros colaboradores, decenas de casas en Las Ánimas de Xalapa y hasta una constructora; se refirió a él como adultero, que al terminar la contienda tendrá que ir al juzgado de lo familiar a firmar y que “Pepito el de los cuentos”, pero también subrayó que ella va 20 puntos arriba en la contienda.

Otra vez, también, Polo Deschamps, del Movimiento Ciudadano (MC), impecable en su imagen; el que mejor conectó y lanzó propuestas interesantes, como que va a climatizar todas las escuelas de Veracruz, así como la creación de Madrinas y Padrinos veracruzanos para alimentar a los niños en pobreza y el dar recompensas por delincuentes sancionados. Aprovechó el tiempo para hablar de sus obras como presidente municipal de Medellín.  Se le fue duro y a la cabeza a Pepe Yunes, al llamarlo el cacique de Perote y que su “patrón” es Miguel Ángel Yunes.    Solo Polo Deschamps hizo referencias a su candidato presidencial.

Pepe, con un saco que en nada le favorecía, con mangas largas, demasiado ancho y el cuello de la camisa torcido. Trastabilló en múltiples ocasiones.    Nunca logró conectar con la audiencia; lució muy apagado, cansado, como lo confirman sus ojos, y hasta con poco ánimo.

Rocío Nahle les habló a los 700 mil veracruzanos que no nacimos aquí, pero que aquí pagamos impuestos, trabajamos y tenemos una familia: veracruzano es tanto el que nació aquí, como el que vino a trabajar y/o a formar un hogar.

Muy importante que en el debate se abordara la violencia feminicida, así como la que han sufrido muchos de los compañeros periodistas en este estado; escuchar y conocer las propuestas de los tres para que, gane quien gane, podamos darle seguimiento de que las cumplan.

No hubo sorpresas; fue muy muy similar al anterior.  Ojalá y haya servido a los indecisos para definir su voto. Hasta el 2 de junio.

@YamiriRodriguez