Veracruz en llamas / Debo, no niego; pago, lo justo por Teresa Carbajal

“DEBO, NO NIEGO; PAGO, LO JUSTO”

   Teresa Carbajal

  • Veracruz en llamas

 

Con veintitrés incendios forestales vigentes, registrados en los municipios de Ixhuacán, Tlacolulan, Zongolica, Xico, Vega de Alatorre (Santa Gertrudis), Alpatláhuac, Tlacolulan, Texcatepec, Uxpanapa, Tatatila, Jilotepec, Tequila, Camerino Z. Mendoza, Tezonapa, Ixtaczoquitlán, Huiloapan de Cuauhtémoc, Tlilapan, Los Reyes, Naranjal, Tlalnelhuayocan, Las Vigas de Ramírez, Chocamán, Las Minas, Atzalan, Ixhuatlancillo, Atzacan y Altotonga entre otros, nuestro verde Estado arde como nunca.

Desesperación e impotencia son los sentimientos que en estos momentos nos embargan a todos los veracruzanos, pues a diario amanecemos y anochecemos con noticias de voraces incendios devorando la flora, la fauna y hasta atentando contra vidas humanas.

Han sido días, en donde hay que reconocer la acción de la sociedad civil organizada organizando brigadas de voluntarios, donadores de agua embotellada, víveres, herramientas y material de curación para poder asistir a aquellos que arriesgan su vida, cuerpo a cuerpo con el fuego, para poder contener las mortales llamas.

Imágenes de ese monstruo de fuego que hace ver del tamaño de una mosca al solitario helicóptero que tardíamente acudió a la zona del desastre, nos hace hacernos muchas preguntas, acerca de, ¿en dónde están las autoridades encargadas de detener el desastre?

Por qué no actuaron a tiempo, y por qué, se minimizó de principio la alerta, en lugar de atenderla. Por qué tuvieron que venir los afectados a realizar bloqueos y cerrar las válvulas de agua, para que merecieran la atención de quienes son los responsables de atender de inmediato el siniestro.

En fin que el daño está hecho, y serán irreversibles las consecuencias tanto en el aspecto ecológico, ambiental y económico; se necesita no tener corazón para no conmoverse ante las imágenes de los animalitos de la zona, huyendo para salvar su vida, ante la destrucción de su hábitat.

Por todos lados nos llegan avisos de ayuda, y solicitudes de todo lo que se requiere para apoyar de alguna manera a quienes han decidido arriesgar su vida para contener la devastación.

Una vez más, saldremos adelante, mediante la suma de voluntades y de voluntarios a quienes desde este momento felicitamos por su papel de héroes anónimos, con especial cariño me dirijo a Bernardo Vega quien se encuentra en la defensa de Santa Gertrudis y la Mesilla una reserva ecológica ubicada en el Municipio de Vega de Alatorre, con quien tuve comunicación telefónica esta mañana antes de que se cortara la llamada, en su camino a unirse a la brigada de auxilio.

Sé que son muchos, muchos más, a todos Ustedes, quiero decirles que tienen un lugar especial en el cielo, por eso que hoy hacen, desinteresadamente.

Frente a la emergencia, y a la incompetencia evidente de los obligados legalmente, para prestar el auxilio, pido a todos mis amables lectores atender en la medida de sus posibilidades, pero con la generosidad que les caracteriza. Las solicitudes de ayuda de los voluntarios, donen, donen, lo que más puedan y no cesen en la oración porque pronto los fuegos queden controlados, y porque llueva.

Ahora, no son solo los incendios, y sus consecuencias como las afectaciones en las rutas de transporte y la pérdida de mercancías; sino las sequías, y las pérdidas de las cosechas. El calor no nos ha dado tregua, y productores de café, apicultores, citricultores, y la actividad pecuaria han lanzado ya la alerta de temor ante las pérdidas de su siembra y de su ganado.

No es posible que no haya un solo plan de emergencia que pueda considerar las pérdidas que van a presentarse en breve. El hecho agravará aún más la crisis económica, la insolvencia, y con ello la moratoria, ante la imposibilidad de pagar las deudas, y cumplir con los compromisos de pago.

Es importante después de apagado el fuego, comenzar un inventario de todas las afectaciones del desastre, para cuantificar los daños, es un hecho que no se obtendrá ninguna ayuda, tregua, o bandera blanca por parte de los acreedores.

La subida inminente de precios, sí, más. Los productos del campo y de los que nos alimentamos, seguirán al alza. Sin que este hecho se considere al momento de evaluar las causas de nuestra escasez económica.

Sin embargo y mientras tengamos un poder judicial independiente, vamos a tener que reunir las pruebas de nuestra desgracia, para demostrar el por qué no podemos pagar, cuando nadie está obligado a lo imposible.

Van a tener que escuchar nuestras razones, las que nos son singulares, sino colectivas, que no se olviden jamás estos días, y que la historia ponga a cada uno en su lugar.

 

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