Durante años, cada domingo, en la Plaza Lerdo, un grupo de mujeres se instalaba sin faltar en la explanada para exigir una revisión a la nucleoeléctrica de Laguna Verde; advertían que se trataba de un peligro para la entidad. Ningún político les hizo eco; ayer, diputados federales llevaron la exigencia a San Lázaro.  Casi 20 años después del movimiento iniciado por esas veracruzanas.