Juan David Castilla
El 2024 fue el año más violento para la política en México, con 656 eventos de violencia político-criminal desde 2018, revela la organización Data Cívica.
En este contexto se identificó que, además del machismo, las mujeres enfrentan más ataques no letales que los hombres, es decir, donde no se registran personas fallecidas.
La violencia político-criminal en contra de las mujeres se refiere a los ataques de violencia extrema del crimen organizado en contra de las mujeres que se desempeñan en el ámbito de la política o gubernamental (asesinatos, ataques armados, secuestros, desapariciones y amenazas).
En cambio, cuando se habla de violencia en razón de género contra mujeres en la política (VRGMP) se refiere a todas aquellas acciones o amenazas por parte de distintos actores que buscan provocar daño físico, psicológico, sexual, económico y patrimonial contra las mujeres en el ámbito de la política cuya finalidad es evitar la presencia de la mujeres en la vida pública.
“Efectivamente, la violencia política tiene un impacto emocional profundo que va desde el miedo a perder la vida hasta la sensación de impotencia, desilusión y soledad. Aunque se busca promover una política diferente y valorar la participación de mujeres, persiste una romantización que no refleja la realidad”.
Las mismas dinámicas e incentivos del sistema político tienden a perpetuar conductas tradicionales de género, incluso entre mujeres.
En territorio, se enfrentan agresiones sutiles y dominantes de hombres, que no hacen lo mismo con otros colegas masculinos.


