Juan David Castilla
Madees de desaparecidos salieron a las calles de diversos municipios de Veracruz con lonas donde se observaba la fotografía de sus hijos, para aprovechar las multitudes durante las marchas del 8 de marzo, visibilizar la problemática y buscar indicios sobre su paradero.
Tal es el caso de la señora Olga Lidia Salazar Hernández, integrante del colectivo “Unidas por amor a nuestros desaparecidos Poza Rica”, quien marchó en esa ciudad petrolera del norte de Veracruz y alzó la voz para buscar a su hija Marion Ivette Sampayo Salazar, desaparecida desde el 14 de enero de 2011.
“En este Día Internacional de la Mujer nos reunimos no solo para celebrar la fortaleza, la valentía y la lucha incansable de las mujeres, sino también, para alzar la voz contra las violencias que seguimos enfrentando día a día. Porque ser mujer, en demasiadas ocasiones, significa cargar con el dolor de la injusticia y la indiferencia».
La activista consideró que la violencia contra la mujer adopta muchas formas y que las desapariciones forzadas continúan siendo un grave problema en la entidad veracruzana.
“También la violencia familiar, que destruye los espacios que deberían ser refugios seguros. La violencia social, que nos juzga y nos señala por buscar a nuestros desaparecidos, cuando solo exigimos verdad y justicia. Y la violencia institucional, que cierra puertas y nos revictimiza cuando buscamos respuestas que el Estado tiene la obligación de darnos”.
VIOLENCIA INSTITUCIONAL
Doña Olga recordó que ella fue violentada institucionalmente cuando la Comisión Estatal de Búsqueda, en ese entonces a cargo de Brenda Cerón Chagoya, le negó la posibilidad de seguir buscando a su hija.
“Yo misma fui violentada institucionalmente cuando me negaron la posibilidad de seguir buscando a mi hija. La misma comisión de búsqueda, que debía ser aliada en este camino desgarrador, me abandonó, y me vi en la necesidad de interponer un amparo para hacer valer mis derechos y los de mi hija. Como si el sufrimiento de su ausencia no fuera suficiente, también ocultaron 12 lonas con su ficha de búsqueda. Lonas que desaparecieron en la administración anterior y que solo hasta ahora me fueron devueltas, evidenciando la negligencia y el desinterés», añadió.
La activista indicó que las mismas instituciones consideran a las mamás de desaparecidas “necias”, “exageradas” y “conflictivas”.
“Nos dicen que deberíamos aprender a
dejar ir o seguir adelante. Pero, ¿cómo seguir adelante cuando falta una hija? ¿Cómo dejar de buscar cuando su ausencia nos consume cada día? Las mujeres que buscamos a nuestros desaparecidos no somos solo madres, hermanas o amigas, somos la voz de quienes no están, somos la memoria que resiste, somos el grito que exige justicia”, enfatizó.
Cabe recordar que Olga Lidia Salazar Hernández, ganó un amparo que tramitó el 5 de marzo de 2024 ante el Poder Judicial de la Federación (PJF), lo que le permitió volantear y pegar las fichas de su hija desaparecida desde hace 14 años.


