Hora cero
PT Veracruz: ¿renovación o reciclaje político?
Luis Alberto Romero
La reciente declaración del diputado federal Adrián González Naveda sobre la reestructuración del Partido del Trabajo en Veracruz ha llamado la atención sobre un proceso que, si bien se presenta como una renovación interna, aún deja dudas.
Durante su conferencia de prensa del pasado miércoles, González Naveda no solo anunció la reorganización de los órganos de dirección del partido, sino que también se destapó como aspirante a la dirigencia estatal.
El legislador por el distrito de Coatepec explicó que la Comisión Ejecutiva Estatal, órgano de mayor peso dentro del partido en Veracruz, está compuesta por 41 integrantes; y que la Comisión Coordinadora Estatal suma nueve miembros. Ambos cuerpos son presentados como direcciones colegiadas, lo cual, en teoría, evitaría el control unipersonal. Sin embargo, en la práctica política mexicana, estos órganos suelen ser dominados por grupos internos o por quien tenga mayor capacidad de operación y cercanía con la dirigencia nacional.
Una de las promesas más destacadas de González Naveda fue que el PT abrirá sus puertas a nuevos liderazgos regionales, con presencia en el norte, centro y sur del estado. Esto suena alentador, sobre todo en un entorno donde los partidos políticos parecen operar bajo la lógica de la centralización del poder. Sin embargo, será fundamental observar si estos “nuevos liderazgos” realmente representan voces emergentes desde la base o si se trata, como tantas veces ha ocurrido, de rostros conocidos disfrazados de novedad.
Especial atención merece su afirmación de que no hay límites para la reelección en los órganos de dirección; lo decide cada congreso municipal, pero lo importante es que el mérito sea el trabajo territorial, no la lealtad personal. Aunque esto puede interpretarse como una apuesta por la meritocracia política, también abre la puerta a la perpetuación de figuras ya posicionadas, bajo la justificación de un supuesto “trabajo territorial” difícil de medir objetivamente.
De cara a las elecciones de 2027, el PT tiene la oportunidad de fortalecerse en Veracruz, uno de los estados más poblados del país, donde la competencia electoral es intensa y las alianzas son determinantes. Para lograrlo, necesita mucho más que una renovación en el papel. Requiere una verdadera apertura, autocrítica y voluntad de transformar no solo sus estructuras, sino también sus prácticas políticas.
La dirigencia estatal petista que surja de este proceso interno deberá ser evaluada no por sus discursos, sino por su capacidad de construir una fuerza política con arraigo popular, principios claros y capacidad de interlocución real con los ciudadanos. De lo contrario, el PT en Veracruz seguirá siendo una figura decorativa en el tablero político, útil solo para negociar posiciones, pero sin fuerza propia.
El reto para Adrián González Naveda no es solo conquistar la dirigencia estatal, que prácticamente ya tiene en sus manos, sino demostrar que su aspiración no se reduce a un proyecto personal, sino que responde a una necesidad colectiva de transformación dentro del partido.
@luisromero85


