Juan David Castilla
Desde hace tres años, don Graciano Huesca Ochoa abrió las puertas de su parcela de una hectárea para que los turistas apreciaran los campos de girasoles en la congregación Teapan, municipio de Rafael Lucio, ubicado en la región montañosa central del estado de Veracruz.
Su ejido lleva el nombre de “Girasoles del bosque” y se localiza a solo 25 o 30 minutos de distancia en vehículo de la ciudad de Xalapa, la capital. El señor camina entre las flores con machete en mano, cortando cada girasol a cambio de 25 pesos.
Porta botas de vaquero, un sombrero, camisa a rayas blancas con rojo y azul, y se cubre de la lluvia vespertina dominguera con una chamarra delgada color azul marino, misma que contrasta con las tonalidades verdes y amarillas del plantío.
Luego de cortar decenas o cientos de flores, don Graciano recuerda que la plantación inicialmente solo se pensaba como alimento para el ganado de la congregación de Teapan.
Posteriormente, en 2023, los sembradíos se abrieron al público por su gran belleza, recibiendo a cientos de visitantes de diversos estados de la República Mexicana y sobre todo de otros municipios veracruzanos.
Han llegado personas del estado de Tabasco, así como también, de distintas localidades de Veracruz, como Córdoba, Misantla, Xalapa y hasta del puerto jarocho, cuyo acceso cuesta solo 40 pesos por persona.
Graciano y otros dos campesinos sembraron la flor en abril pasado. La planta tiene un periodo de 140 a 150 días, dependiendo del estado del tiempo, pues el girasol es de condiciones secas y calurosos, incluso, la humedad provoca que se pudra y se seque.
Se espera que la belleza de los campos de girasoles puedo apreciarse durante todo el mes de agosto. Después, las plantas serán cortadas para almacenarse en silos y usarlas como alimento para el ganado en invierno, cuando el pasto escasea.
“Sí hemos sido favorecidos con la visita, esperamos que dure agosto y terminando el mes lo dejamos madurar, lo cortamos y hacemos un silo para el ganado y se lo damos en fin de año que no hay alimento para ganado, que es de provecho para los animales”, enfatizó.
Otra amenaza para el cultivo de girasoles son las tuzas, animales que acostumbran cavar hoyos y comerse la planta desde el tallo, provocando pérdidas importantes para los productores de Teapan.
“Nos llegan las tuzas, se llevan la planta desde abajo, se la comen, y hay mucha tuza, si ustedes ven toda esta área no hay flor y es porque la tuza ya se la comió”, finalizó Huesca Ochoa.


