Juan Javier Gómez Cazarín se despacha con la cuchara grande en Hueyapan de Ocampo / Miguel Valera

CONTRASEÑAS

Juan Javier Gómez Cazarín se despacha con la cuchara grande en Hueyapan de Ocampo.

Sólo faltó el perico en la nómina del gobierno municipal, denuncia Teófilo Lázaro Ramírez.

Repite el esquema del viejo régimen, el que, según su discurso, busca erradicar.

Miguel Valera

El inquieto Teófilo Lázaro Ramírez, agente municipal de la comunidad de Los Mangos, en Hueyapan de Ocampo, —lo conocimos en algún encuentro con la entonces senadora morenista Judith Fabiola Vázquez Saut— nos cuenta que quien se despachó con la cuchara grande en el gobierno municipal de esta demarcación fue el Delegado federal del Bienestar, Juan Javier Gómez Cazarín.

Sí, a pesar de que el Movimiento de Regeneración Nacional ha promovido acciones en contra del nepotismo, para que el país, los estados y los municipios dejen de ser patrimonios personales o familiares, como en su momento lo hicieron los gobiernos del PRIAN, que hasta el perico tenían en nómina, ahora en Hueyapan de Ocampo el clan Gómez Cazarín y Gómez Martínez se apoderó de los puestos claves del gobierno municipal que inició funciones el 1 de enero de este 2026.

No hay que olvidar que a Hueyapan de Ocampo lo venía gobernando don Juan Gómez Martínez, padre del Delegado Juan Javier Gómez Cazarín. Apenas rindió protesta Armando Ramón Caldelas en el nuevo gobierno y la nómina se llenó de los familiares de quienes realmente gobiernan esa demarcación.

Por eso Teófilo Lázaro Ramírez pide que se expliquen esas designaciones:

Luis Alberto Gómez Cazarín, secretario del Ayuntamiento, hijo del exalcalde Juan Yona y familiar del delegado del Bienestar.

Andrés Marcial Gómez, tesorero municipal, primo hermano del secretario y sobrino del exalcalde.

Pamela Marcial Gómez, directora del Ramo 033, hermana del tesorero y prima hermana del secretario.

José Miguel Cazarín, director del DIF municipal, primo hermano del secretario y sobrino del exalcalde.

De acuerdo con el agente municipal, el cuestionamiento no se centra en las personas, sino en el principio de apertura y equidad en el acceso a los cargos públicos, al señalar que en Hueyapan de Ocampo existen ciudadanos con trayectoria profesional, solvencia moral y capacidad técnica para desempeñar responsabilidades dentro del gobierno municipal.

Teófilo Lázaro Ramírez plantea la interrogante sobre si la actual administración municipal se rige por un proyecto auténticamente nuevo o si persisten dinámicas del pasado, reiterando su respeto institucional y su disposición al diálogo.

El planteamiento ha comenzado a generar conversación entre habitantes del municipio, quienes coinciden en la importancia de fortalecer la transparencia y la confianza ciudadana en el ejercicio del gobierno local.

Qué bueno que Teófilo Lázaro Ramírez alce la voz y denuncie este tipo de situaciones. Las y los veracruzanos debemos estar atentos y no permitir estos excesos.

Aquí en este espacio hemos dicho que Juan Javier Gómez Cazarín es uno de los chairos más recalcitrantes del Movimiento de Regeneración Nacional. Lo dijimos, no en tono despectivo, sino como un reconocimiento a la puesta en práctica de los principios de este movimiento, a la lealtad a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y a la gobernadora Rocío Nahle García. Sin embargo, estas acciones muestran que el hombre se dejó llevar por el canto de las sirenas del poder.

Sí, en política y en la administración pública, la tentación de servirse con la cuchara grande es algo cotidiano, es pan de cada día. Me lo comentaba una compañera reportera, que fue invitada a un brindis de fin de año, en las oficinas de la Delegación del Bienestar en Xalapa. “Se sirvió del mejor licor, la mejor comida, los mejores regalos; se dio en abundancia”.

Está bien y qué bueno que el Delegado atienda a la prensa, pero que su atención no sea para acallar voces, porque siempre en cada comunidad habrá un Teófilo Lázaro Ramírez que observe, que hable y que denuncie los excesos que los “servidores de la nación” puedan cometer en contra del pueblo bueno y noble que los apoya.

Los gobernantes, insisto, como lo he dicho en otras ocasiones, deben servir al pueblo, no servirse del pueblo. El dinero que administran no es de ellos, es de la gente. Servirse con la cuchara grande es traicionar la confianza de la gente que les paga su salario. Tan tan.

@MValeraH