- José María Castro Rivera, egresado de la UV, desarrolló proyecto educativo con alumnos de bachillerato, que integró música, laudería e interculturalidad para reflexionar sobre problemáticas sociales y ambientales
- Cursó la Maestría en Educación para la Interculturalidad y la Sustentabilidad, adscrita al Instituto de Investigaciones en Educación
Redacción Hora Cero
“El son jarocho y la laudería forman parte de mi recorrido de vida, me han permitido acercarme a la música y a ese entorno biodiverso que existe en las diferentes maneras de crear arte”, declaró José María Castro Rivera, egresado de la Maestría en Educación para la Interculturalidad y la Sustentabilidad de la Universidad Veracruzana (UV).
Con el objetivo de titularse del posgrado adscrito al Instituto de Investigaciones en Educación (IIE), desarrolló un proyecto con alumnos de preparatoria de la ciudad de Tlapacoyan, orientado a la reapropiación del territorio biodiverso por medio de la co-creación de praxis culturales y educativas a partir de este género musical.
Para ello analizó diversas problemáticas y características de las territorialidades a niveles municipal y escolar, con la finalidad de propiciar el diálogo y crear reflexión-acción intercultural; entre las principales temáticas abordadas se encuentran la inseguridad, la violencia, el desempleo, la pobreza, las adicciones, la migración y la contaminación.
José María Castro compartió que el trabajo se desarrolló de 2022 a 2024 con 15 estudiantes de la Escuela de Bachilleres Tlapacoyan, con quienes llevó a cabo sesiones-talleres tanto dentro del plantel como en lugares externos.
El proyecto integró estrategias sustentadas en los ejes educativo, intercultural y de sustentabilidad, entre ellas la gestión y reapropiación de espacios educativos, la resignificación del taller de son y laudería jarocha, la conformación de una comunidad de práctica intergeneracional, el aprendizaje situado y los interaprendizajes mediante la pedagogía de la pregunta.
El egresado trabajó con 15 estudiantes de la Escuela de Bachilleres Tlapacoyan
Asimismo, diseñó un planteamiento de aprendizajes horizontales que evitó generar sensaciones negativas en los participantes y favoreció la creación de saberes a partir de los intereses del grupo.
En una primera etapa, los estudiantes se inclinaron por acercarse a la música y, de manera particular, a la laudería, ya que la construcción, reparación y restauración de instrumentos musicales de cuerda resulta atractiva y fortalece el vínculo con los recursos naturales, especialmente con la madera.
“Para la comunidad juvenil, las prácticas situadas a través de los sentidos representaron una estrategia pedagógica en la cual se desarrollaron saberes artesanales”, señaló.
El egresado destacó que, a partir del son jarocho, los estudiantes generaron aprendizajes en comunidad y reflexionaron colectivamente sobre las cuestiones adversas previamente identificadas.
“Este tipo de proyectos artísticos permiten el fortalecimiento de una sociedad juvenil que la globalización ha ido alejando cada vez más de su entorno biodiverso”, puntualizó.
José María Castro comentó que, aunque es complejo atender la fractura social actual desde una perspectiva macro, es posible incidir en lo micro a través de pequeñas acciones que involucren a grupos específicos.
“Invito a las nuevas generaciones a acercarse a la música, al son jarocho y a la laudería, a crear innovadoras formas de arte y a honrar a la naturaleza, para aliviar los dolores vividos cotidianamente en territorios dañados por violencia e inseguridad”, expresó.



