Mesa de Redacción
Nogales, un desastre
Enrique Yasser Pompeyo
Nogales fue abandonado por las anteriores autoridades municipales; detrás de cada calle, de cada esquina, de cada espacio público existe una realidad que no se puede ni se debe ignorar.
En el municipio, más del 80 por ciento de las calles presentan baches; algunos son tan profundos que representan un verdadero peligro para los transeúntes y los automovilistas.
A esta situación se suman las alcantarillas que se encuentran rotas y colapsadas; incluso algunas están tapadas con llantas para evitar algún accidente, una solución improvisada que requiere atención real.
Las banquetas están quebradas, levantadas, cubiertas de hierba y sin pintar; hacer un recorrido a pie puede convertirse en un riesgo, especialmente para niños y para adultos mayores.
A esto se suma otro problema que ya se ha normalizado, banquetas ocupadas por escombros o materiales de construcción que llevan semanas o incluso meses sin ser retirados.
Esta práctica infringe los reglamentos municipales y la Ley de Movilidad y Seguridad Vial del país, que establece que las banquetas son exclusivamente para el paso peatonal.
Al obstruirlas, se obliga a las personas a caminar sobre la calle exponiéndolas al tránsito vehicular. Esto no es solo una falta administrativa, es una condición insegura que pone en riesgo a peatones, personas con discapacidad, niños y adultos mayores.
La permanencia de los autos maceta en la vía pública representan otra falta grave al invadir calles y banquetas durante años.
La presencia de animalitos en situación de calle es un asunto de seguridad y salud pública, lo que puede derivar en ataques, transmisión de enfermedades y accidentes viales.
El alumbrado público también se encuentra en mal estado. Las lámparas fallan; hay zonas totalmente oscuras, donde caminar se vuelve inseguro.
En Nogales existen cientos de fugas de agua, algunas llevan días, semanas o incluso meses sin resolver; día y noche el vital líquido se desperdicia, mientras que en otros puntos del municipio falta.
Esta situación ha provocado hundimientos y socavones, lo que pone en riesgo a quienes transitan por esas zonas.
Los terrenos baldíos son un foco de infección; tiran animales muertos, se acumula basura y maleza, además de que se reproduce el mosco del dengue. Algunos de esos espacios son utilizados para actividades indebidas, lo que presenta un riesgo para la población.
Los parques y canchas deportivas también presentan un evidente abandono. Espacios diseñados para el deporte y la convivencia, hoy carecen de mantenimiento.
Las autoridades anteriores solo maquillaron, pero no arreglaron los problemas de fondo.
Hoy, Nogales clama por atención, por mantenimiento y por un verdadero compromiso con la comunidad.
El actual alcalde Libni Zuriel de la Cruz tiene claro que solo no va a poder resolver los problemas, por lo que necesita del apoyo de la población para sacar adelante al municipio en beneficio de las familias nogalenses.
enriquepompeyo@hotmail.com



