UV estudia microbiota de abejas nativas; busca su supervivencia

  • En el Instituto de Ciencias Básicas de la Universidad Veracruzana (UV) analizan bacterias con potencial probiótico y capacidad para degradar pesticidas en especies endémicas de Veracruz 
  • El proyecto se desarrolla en vinculación con meliponicultores del Totonacapan y busca generar soluciones de impacto social 

Redacción Hora Cero

Investigadores adscritos al Instituto de Ciencias Básicas (ICB) de la Universidad Veracruzana (UV) desarrollan proyectos de investigación sobre la microbiota de abejas nativas mexicanas, enfocados en identificar bacterias con potencial benéfico para la salud y supervivencia de estos polinizadores. 

Amaury Andrade Velásquez, investigador de tiempo completo del ICB, explicó que el estudio de la microbiota en abejas se basa en un enfoque similar al utilizado en humanos para analizar la microbiota gastrointestinal. El propósito es identificar qué bacterias habitan en ellas y determinar cuáles podrían ser saludables, para contribuir a inhibir enfermedades, favorecer su crecimiento, desarrollo y producción. 

Para desarrollar esta investigación se eligieron abejas nativas por ser especies endémicas de la región y poco estudiadas, pero de gran importancia ecológica. Guiomar Melgar, investigadora del mismo instituto, indicó que el proyecto trabaja con diversas especies de abejas nativas, entre ellas Scaptotrigona mexicanaScaptotrigona pectoralis, varias especies de Plebeia y Melipona beecheii. 

En cuanto a los avances de la investigación, Columba Citlalli Barrera Mendoza, posdoctorante en el ICB, explicó que uno de los enfoques centrales del proyecto es analizar si la microbiota de las abejas contiene microorganismos capaces de biodegradar pesticidas utilizados en la región de Veracruz. 

Explicó que el uso de agroquímicos afecta directamente a estas especies, por lo que resulta necesario identificar bacterias que les permitan sobrevivir a este tipo de estrés ambiental.  

Actualmente, el equipo avanza en el aislamiento de bacterias específicas con potencial para degradar pesticidas y evitar el deterioro de los polinizadores. 

Sobre el área de desarrollo del proyecto, Guiomar Melgar detalló que la investigación se realiza principalmente en la región del Totonacapan, una zona relevante del estado de Veracruz; en el municipio de Teocelo y parte del estado de Puebla. El trabajo se lleva a cabo directamente con productores, con un enfoque de pertinencia social. 

Respecto a la metodología, Andrade Velásquez explicó que el proceso inicia con el aislamiento de muestras obtenidas de las abejas y de productos de la colmena. Posteriormente, se extrae el material genético de las bacterias para identificar su género y especie; analizar si existen antecedentes sobre sus características y evaluar que no presenten resistencia a antibióticos, con el fin de garantizar un uso seguro. 

Citlalli Barrera señaló que las bacterias aisladas son sometidas a distintas concentraciones de pesticidas utilizados en Xalapa y la región del Totonacapan para analizar, mediante técnicas como cromatografía o cromatografía líquida de alta eficacia, si son capaces de degradarlos. Aclaró que por el momento el proyecto se encuentra en la etapa de evaluación de propiedades probióticas y posteriormente se analizará la biodegradación de pesticidas. 

Amaury Andrade comentó que estudios preliminares muestran que las bacterias aisladas crecen incluso en concentraciones altas de pesticidas, lo que sugiere que podrían degradar estos compuestos; por lo que una de las siguientes etapas será su aplicación mediante técnicas como encapsulación, microencapsulación o difusión en líquidos que puedan incorporarse directamente en panales o colmenas. 

Desde la perspectiva social, Guiomar Melgar destacó que el proyecto se desarrolla en estrecha vinculación con las comunidades de meliponicultores, atendiendo problemáticas que ellos mismos han identificado. 

Explicó que el equipo busca desarrollar tecnologías sencillas que puedan transferirse a las comunidades, de manera que los propios productores cuenten con herramientas para fortalecer sus colmenas y hacerlas más resistentes a los pesticidas. 

Al abordar los retos del proyecto, Amaury Andrade apuntó que uno de los principales desafíos es la coordinación entre productores, academia y gobierno, especialmente en el contexto de la agricultura regenerativa, que busca reducir el uso de agroquímicos y fortalecer el papel de los polinizadores. 

A nivel académico, la falta de recursos, equipos, suministros y organización representa una limitante importante, además de la necesidad de fomentar el trabajo colectivo para evitar la duplicación de esfuerzos. En este sentido, Guiomar Melgar subrayó la falta de estudiantes interesados como otro de los obstáculos actuales, e hizo una invitación abierta a alumnos de distintas áreas del conocimiento a sumarse al proyecto. 

Barrera Mendoza expresó que, aunque el trabajo de laboratorio es arduo, resulta altamente satisfactorio, ya que los resultados científicos tienen una aplicación directa en beneficio de los productores de miel y de la sociedad. 

Tanto Guiomar Melgar como Amaury Andrade reiteraron la importancia de visibilizar el estudio de las abejas nativas, un campo amplio y multidisciplinario que aún tiene mucho por descubrir.