Juan David Castilla
Cafetaleros de Veracruz externaron su preocupación por el panorama actual productivo, donde una ley abarca los temas prioritarios para una política pública integral, pero choca con una realidad marcada por la austeridad fiscal y la falta de coordinación ejecutiva.
Los integrantes de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Cafetaleras (CNOC) señalan que para que la legislación trascienda el papel, es imperativo que dependencias como Sader, Semarnat, Bienestar y Economía operen con una agilidad que hasta ahora ha sido nula, enfrentando la dispersión organizativa de los productores y el dominio de las transnacionales que controlan la comercialización y el consumo.
Un paso inmediato debe ser el nombramiento del Secretario Ejecutivo del organismo regulador para convocar a una reunión de emergencia con el sector productor.
Urgieron que la Comisión de Precios del Café, ya conformada en Veracruz, sesione para frenar los castigos arbitrarios en la compra del grano durante el pico de la cosecha.
El caso de Huatusco es alarmante: mientras el precio en la Bolsa de Nueva York descendió el equivalente a 1.50 pesos por kilo de cereza, el precio de compra en campo se desplomó de 22.60 a 18.40 pesos, evidenciando una transferencia injusta de las pérdidas hacia el productor.
El mercado nacional enfrenta una amenaza sin precedentes debido al aumento desmedido en la importación de café Robusta proveniente de Vietnam y Brasil. Este café, de menor calidad y costo, representa una competencia comercial desleal.
Para el ciclo 2025-2026, se proyecta que las importaciones alcancen los 3.0 millones de sacos, cifra cercana a la producción nacional de 3.9 millones.
Sostienen que la flexibilidad de la Secretaría de Economía para permitir la exportación de café verde importado bajo el sello de «producto mexicano» pone en riesgo la integridad comercial del país.
Al amparo del T-MEC, que exige un 80% de contenido regional, las transnacionales podrían estar mezclando Robusta importado con Arábigo nacional, diluyendo la calidad y generando desconfianza en los mercados internacionales.
Indican que esta saturación de café de baja calidad ya ha provocado que los sobreprecios (diferenciales positivos) de los cafés mexicanos caigan cerca de 20 dólares por quintal en el último mes y medio.
Por tal motivo, advierten que sin una intervención decidida para regular las importaciones y proteger el valor del café físico mexicano, el sector corre el riesgo de un colapso en su rentabilidad, afectando la estabilidad de miles de familias productoras que ven cómo el aumento en las cifras de exportación beneficia a las comercializadoras pero empobrece al campo.



