Carpe Diem
Manolo Victorio
El frío enero
Un secretario de despacho nunca renuncia. Jamás le entrega el documento de la dimisión al jefe; es impensable en el ritual político, es —por añadidura— un suicidio insolente cuando el jefe es un gobernante.
El colaborador se va hasta que el jefe lo considera pertinente.
No antes, ni después. La renuncia se acepta a conveniencia del gobernante, siempre en el cuidado de las formas, siempre en la conservación de la imagen pública del gobernante, sin resquicio ni margen para la especulación pública relacionada con una crisis política que no es más que la pérdida de poder.
El gobernante, el jefe no se equivoca jamás.
Y cuando el gobernante se llama Rocío Nahle García, los procedimientos deben ser medidos milimétricamente.
En los pasillos del recién remozado Palacio de Gobierno corría desde noviembre la especie que anunciaba en los entretelones del poder, la salida del cardiólogo Valentín Herrera Alarcón de los Servicios de Salud en el estado de Veracruz.
Fue la propia gobernadora Rocío Nahle, fiel a su estilo discursivo, quien develó el misterio al decir a los reporteros de la fuente que su Secretario de Salud presentó su renuncia desde noviembre, pero ella le pidió quedarse temporalmente debido a su trayectoria y compromiso, por lo que continúa en el cargo hasta que él decida su salida definitiva, administrando la transición.
Fue una despedida blanda, diplomática pero despedida a todas luces, en medio de los frentes fríos que azotan este enero de cambios.
En realidad, el respirador político que alargó unas semanas la vida burocrática del cardiólogo Valentín Herrera Alarcón, fue desconectado desde palacio de gobierno en el mismo noviembre fatídico.
La llegada de la segunda quincena de enero sirvió para enviar el mensaje a los demás secretarios y secretarias de despacho: quien manda y mueve los hilos en el poder se llama Rocío Nahle García.
La cabeza del cardiólogo Valentín Herrera Alarcón fue puesta en una horqueta, a orillas del camino donde transitan los colaboradores como un mensaje gráfico: quien se aparte del ordenamiento dictado por la gobernadora, perderá la cabeza.
La caída del doctor Valentín Herrera Alarcón se escenificó como un seppuku japonés en intento de restaurar el honor, trayectoria y prestigio del cardiólogo que retornará a su plaza en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) porque de pronto, el frenesí laboral se percató que le faltan tres años para jubilarse.
Que necesidad de lidiar con los trabajadores del Sesver que paran labores una quincena sí y otra también.
La prejubilación se convirtió en su último asidero para salir lo menos raspado posible.
Mariela Hernández García, ex alcaldesa de Las Choapas, se hace cargo de los Servicios de Salud en el Estado de Veracruz.
La sureña dejó en el camino a otra sureña, la doctora Carmen Medel Palma, quien decía a quien quisiera escucharla que sería la titular de la Secretaria de Salud. No fue así. Dicen los cronistas sureños que fue por el regaño publico que emitió Medel cuando aún era alcaldesa contra la gobernadora, el 30 de septiembre del 2025, en Minatitlán, en la entrega de apoyos del programa «Impulso a las actividades acuícolas y pesqueras del estado».
«Gobernadora, luego platica el chisme», habría dicho la entonces alcaldesa minatitleca a la gobernadora Rocío Nahle.
Y esos dislates son imperdonables en política.
La situación en el estado de Veracruz es un ejemplo claro de la tormenta perfecta. La renuncia no aceptada —hasta este lunes 19 de enero— del secretario de Salud, Valentín Herrera Alarcón, y la huelga de los trabajadores de limpieza de los hospitales, fueron solo algunos de los ingredientes que se mezclaron en un cóctel explosivo que le costó la testa al cardiólogo de AMLO.
Ahora falta ver la real estatura del relevo en Sesver porque la tormenta en Veracruz no ha terminado, pero con decisiones valientes y un compromiso con la justicia y la transparencia, podemos encontrar un camino hacia la calma operacional en Sesver.
Y parece que las nieves de enero en el Cofre de Perote presagian más sacudidas en el gabinete.
… de otro costal.
El pleito entre Adolfo Ramírez Arana, dirigente estatal de lo que queda del Partido Revolucionario Institucional y el presidente de la JUCOPO, el maestro rural y ex guerrillero zapatista Esteban Bautista Hernández, ofrece una repasada a toro pasado.
El primer punto sorpresivo es que la narrativa enconada del priista se haya enfocado en el diputado morenista, a quien acusa de incorporar a Pablo Martínez Ortiz, alcalde de Cosautlán de Carvajal, a Morena.
El pasado miércoles el PRI denunció que los alcaldes han sido presuntamente amenazados desde el Congreso local, bajo el argumento de que si se pasan a las filas de Morena no tendrán problemas con sus cuentas públicas.
Según la denuncia del «Fofo» Ramírez Arana, la labor de convencimiento de Bautista Hernández e basa en la promesa de una rápida liberación de recursos y gestiones de infraestructura: pavimentaciones, caminos, drenajes o alumbrado, acciones que podrían ser retrasadas o bloqueadas si no muestran cercanía con Morena.
A este reclamo se suma el partido naranja que también denuncia presiones a sus alcaldes para que se pasen a morena.
En contraataque discursivo, el maestro Esteban Bautista Hernández, rechazó las acusaciones del PRI sobre supuestas presiones a alcaldes de oposición para que se sumen a Morena y emplazó a su dirigente estatal, Adolfo Ramírez Arana, a presentar pruebas en un plazo de 72 horas.
No las ha presentado el dirigente tricolor.
Llama la atención que las flechas vayan dirigidas al titular de la Junta de Coordinación Política de la 67 legislatura y no a su tocayo Esteban Ramírez Zepeta, dirigente estatal de Morena, quien fue soslayado en este zipizape tanto por las dirigencias del PRI y del Movimiento Ciudadano.
El diputado local de Tatahuicapan no es el dirigente formal del Movimiento de Regeneración Nacional.
Tampoco es el Secretario de Gobierno para ser el target de los dardos priistas y emecistas; puesto que los alcaldes y alcaldesas en funciones obedecen ya, desde el 1 de enero, a los ciudadanos en general, sin distingo de partidos y colores.
¿Por qué la saña discursiva contra el diputado sureño?
Como diría Pedro Armendáriz Jr. en la Ley de Herodes.
—Averígüelo, Vargas—
La expresión «Averígüelo Vargas» se utiliza para dar a entender la suprema dificultad de averiguar, de conocer la explicación o los motivos de algo.
Su origen proviene de que la reina Isabel la Católica escribía esta frase en los informes refiriéndose a su alcalde don Francisco de Vargas Mejía.
Con esta frase como telón de fondo, Tirso de Molina construye una historia ambientada en un mundo cortesano. Averígüelo Vargas es una historia teatral con trasfondo histórico, en este caso la historia de Francisco Vargas.
Francisco de Vargas era un personaje muy famoso en la corte de los Reyes Católicos. Era el encargado de enterarse e informar a la reina Isabel de todo lo que sucedía en la corte. También de las quejas o pretensiones de los cortesanos.
Tan eficaz era don Francisco de Vargas Mejía en investigar lo que se le ordenaba, que la reina Isabel y el monarca Felipe II terminaron por convertir el encargo que siempre le hacían en una rúbrica: «Averígüelo Vargas», sinónimo de cúmplase. (La casa del libro, reseña del libro de Tirso de Molina).
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