Hora cero
La seguridad pública en Veracruz
Luis Alberto Romero
Las cifras oficiales de la incidencia delictiva, presentadas por el Sistema Nacional de Seguridad Pública, muestran avances claros en la reducción de delitos de alto impacto a lo largo de los últimos cinco años en Veracruz.
Los números más recientes confirman que la violencia sigue siendo un tema sensible en la entidad; tan solo en diciembre pasado, la Fiscalía estatal integró 65 carpetas de investigación por homicidio doloso, 539 por lesiones dolosas, tres por feminicidio, dos por secuestro, 252 por narcomenudeo y 1,429 por robo en sus diferentes modalidades.
En el acumulado anual, 2025 cerró con 814 homicidios dolosos, 43 feminicidios, 32 secuestros, 2,587 investigaciones por narcomenudeo y 16,030 denuncias por robo.
A ello se suman 6,405 robos de vehículos —entre autos y motocicletas—, y 4,204 robos a negocios, delitos que afectan directamente la economía familiar y la actividad productiva.
Estas cifras adquieren otra dimensión cuando se comparan con el pasado reciente; en 2018, Veracruz registró 1,497 homicidios dolosos, 101 feminicidios y 175 secuestros, además de más de 23 mil robos. En 2021, aunque ya se observaba una tendencia a la baja, aún se contabilizaron 1,107 homicidios y más de 22 mil robos.
El contraste con 2025 es evidente: los homicidios se redujeron casi a la mitad respecto a 2018, los feminicidios bajaron de tres dígitos a poco más de 40 casos anuales, y el secuestro dejó de ser un delito cotidiano para convertirse en un fenómeno mucho más acotado.
El actual gobierno estatal ha puesto énfasis en el reforzamiento de la vigilancia en zonas que durante años fueron consideradas focos rojos; el despliegue de operativos coordinados con fuerzas federales, la presencia permanente en carreteras y comunidades, y estrategias específicas como el Plan Operativo Limítrofe Veracruz–Puebla, con intervención en 11 municipios colindantes, buscan cerrar espacios a la delincuencia organizada y a los delitos de alto impacto.
La prevención social de la violencia, con campañas dirigidas a niñas, niños y jóvenes, apunta a atender las causas que alimentan el reclutamiento delictivo, especialmente en el narcomenudeo, un delito que hoy se combate con mayor firmeza que en años anteriores.
Paradójicamente, el aumento de carpetas de investigación por el delito de narcomenudeo también refleja una mayor acción gubernamental frente a un fenómeno que antes permanecía prácticamente invisible.
Otro aspecto importante es la profesionalización policial; el proceso de certificación de directores de policías municipales y la exigencia de exámenes de control y confianza envían el mensaje de que la seguridad es una responsabilidad compartida y requiere instituciones locales confiables y capacitadas.
Los avances son incuestionables, pero no definitivos, dado que más de 800 homicidios en un año siguen siendo una cifra alta.
Veracruz ha logrado contener la violencia que lo marcó durante más de una década, pero el reto es consolidar esa tendencia, fortalecer la prevención y garantizar que la reducción de delitos no sea solo un dato favorable, sino una realidad sostenida en el tiempo.
@luisromero85



