La cuesta de enero cuesta el doble y se ampliará durante el primer trimestre
José Luis Enríquez Ambell / Café de mañana
Analistas de la economía advirtieron hace días y semanas que la cuesta de enero de 2026 estaría siendo la más empinada de los últimos años, y esto se traduce coloquialmente en el sentido de que podría golpear los bolsillos de la población incluso durante el primer trimestre del año, o sea, más allá del primer mes.
Tras las fiestas navideñas, la cuesta de enero viene cargada de ajustes fiscales que se deben pagar y atender por los causantes, y es que en enero es la época anual en la que el fenómeno económico está presente en los bolsillos y las carteras de millones de personas.
La “cuesta de enero” afecta financieramente a 6 de cada 10 mexicanos (el 60–62%), y este porcentaje enfrenta dificultades económicas, deudas o falta de liquidez al inicio del año tras los gastos decembrinos, y que al sumar el aumento de precios (inflación, un ejemplo es el nuevo precio al transporte público de pasajeros de 9 a 12 pesos, que se traduce en un 33.33 % ), más la tenencia del automóvil, el predial, entre otros conceptos.
El INEGI advirtió que habría encontrado en las 55 principales ciudades del país —algunas de Veracruz— que la inflación llegó a 0.28 % en diciembre, y cuya tasa mensual se acelerará a 0.51 %, según datos cruzados con los bancos —ejemplo Banxico—, y de confirmarse la expectativa, la cuesta de enero casi duplicará la de 2025, cuando fue de 0.29 %, aunque hay otros como el banco estadounidense Citi que proyecta una inflación de 0.94 %, y que, de cumplirse, será entonces la cuesta de enero más empinada desde 2017, cuando escaló a 1.70 % luego de que el gobierno comenzó con la política de liberalización de precios de las gasolinas para transitar hacia un régimen de libre mercado.
En ese sentido, el español BBVA calcula una tasa de 0.80 %, mientras Invex anticipa que la inflación será de 0.79 % debido a los cambios al IEPS, así como por los mayores aranceles a países sin tratado comercial.
Banorte prevé que la inflación llegue a 0.55 % ante los ajustes fiscales que entraron en vigor al arrancar 2026, como las alzas en el IEPS de bebidas azucaradas y saborizadas, y también por la modificación a la Ley de los Impuestos Generales de Importación y Exportación, cuyo traspaso en los precios probablemente tomará más tiempo en materializarse.
Banamex ve una inflación de 0.51 % por los efectos en las mercancías que tendrán los mayores aranceles e impuestos, lo que se revertiría gradual y parcialmente conforme transcurra 2026, dada la apreciación del peso y el crecimiento económico moderado.
Scotiabank proyecta una inflación de 0.53 % y señala presiones por el ajuste al salario mínimo en 2026 y quizá los impuestos a los productos nocivos para la salud y a todas las mercancías importadas.
DE SOBREMESA
Y por si faltara algo, se calcula una importante alza en precios en el verano por el Mundial de Futbol, al encarecer servicios como la vivienda ante la limitada oferta de cuartos de hotel y los alimentos procesados.
La CANACOPE (Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño) ha dicho que tiene identificado un dato adicional: “que el periodo de ajuste económico posterior a las fiestas decembrinas ya no se limita a unas cuantas semanas, sino que muestra una tendencia a extenderse, pasando a cubrir, al menos, el primer trimestre del año, con lo que sería, por primera vez en lo que va del siglo XXI, este ajuste y fenómeno económico».
Diría el albañil: “en concreto, esto significa que la recuperación del consumo y de la liquidez de las familias en el país se retrasa cada vez más”, por factores identificados de la inflación, una mayor carga de compromisos financieros y los cambios en los hábitos de consumo.
UN CAFÉ CON PILONCILLO
“En resumen, hoy la cuesta cuesta casi el doble que hace apenas siete años”.
A ello se suma la adopción acelerada de pagos digitales, que pasó de 18 % a 70 %, aunque esta transición facilita las transacciones, pues la población también modificó la percepción del gasto y del endeudamiento, y hasta al reducir la fricción del pago inmediato, y las nuevas adaptaciones en la gestión financiera familiar, en el entorno de varios gastos programados, como lo son las colegiaturas, los pagos de educación y el impuesto predial, además de los ajustes al alza en la canasta básica, los combustibles y el transporte público, y que erosionan aún más el ingreso disponible.
Incluso, pequeños comercios —una pequeña miscelánea o tienda, por ejemplo— deberán administrar costos impactados por impuestos específicos, incrementos en insumos y servicios, mientras enfrentan una clientela altamente sensible a los precios y con menor margen de consumo.
UN CAFÉ CON DOBLE CARGA
«Con los años en el servicio público en su conjunto, entre otras cosas, se aprende que sólo tu jefe es el único que te puede quitar».
¡ES CUANTO!
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