La llave se llama seguridad / Bernardo Gutiérrez Parra

Desde el Café

La llave se llama seguridad 

Bernardo Gutiérrez Parra

Fue en febrero del 2019 cuando la entonces secretaria de turismo de la entidad, Xóchitl Arbesú, anunció que para el siguiente año llegarían cruceros a Veracruz, con lo que “contaremos con una mayor movilidad turística y económica”.

Recién llegada de España a donde asistió a la Feria Internacional de Turismo (FITUR), Xóchitl presumió delante del gobernador Cuitláhuac García: “Lo primero es que vienen cruceros a Veracruz, SECTUR inicio acuerdos con la empresa Pulman Tour Cruises, grupo turístico español con una trayectoria de más de 40 años y filial de Royal Caribean, para lograr que Veracruz vuelva a ser un puerto anfitrión para cruceros de hasta dos mil pasajeros para iniciar”.

¿Y?

Lo que llegó en 2020 fue la pandemia del Covid que nos encerró a todos. Pero se fue la pandemia y es la hora en que ningún crucero ha asomado la proa por nuestras costas. El último fue el Zuiderdam de la naviera Holland America Line, que el 25 de abril del 2011 atracó en el puerto jarocho con tres mil pasajeros, en su mayoría procedentes de Estados Unidos y Canadá.

Tan fregados estamos en lo que a visitas de cruceros se refiere, que la llegada del Zuiderdam provocó una algarabía bárbara en el primer círculo del poder estatal, al grado que Javier Duarte lo presentó como un logro de su gobierno y lo mencionó en su primer Informe de labores. Pero de eso han pasado casi 15 años.

Este año México fue el país invitado a la FITUR y la presidenta Claudia Sheinbaum aprovechó la coyuntura para enviar representaciones de las 32 entidades federativas. Veracruz fue uno de los estados que más se promocionó, incluso en autobuses urbanos de Madrid donde se leía la leyenda: “Veracruz está de moda”.

¿Y cómo nos fue?

Uta, de maravilla, de ma-ra-vi-lla.

Desde Madrid, el secretario de Turismo, Igor Rojí dijo a una estación de radio: “En el primer día de la feria tuvimos 21 citas de negocios con grupos de agencias de viajes, líneas aéreas, hoteleros, navieras”.

¿Y cuántos de esos negocios se cerraron?

Este… de eso no habló el señor secretario.

Por su parte, la presidenta de la Comisión de Turismo del Congreso local, Nallely Camarillo indicó: “Tuvimos varias reuniones, entre ellas con empresarios que reconocen que hay un área de oportunidad muy importante en nuestro país y en especial en Veracruz… vamos a ver resultados a la larga, pero ya sembramos la semilla”.

¿Qué tan a la larga se verán los resultados?

No, para eso tampoco hubo respuesta.

En su entrevista por radio Igor presumió: “Somos un multidestino y tenemos de todo: turismo cultural, de aventura y naturaleza, de sol y playa, turismo religioso y de negocios. Veracruz es un destino muy completo porque además tenemos ocho pueblos mágicos”.

El funcionario dijo una gran verdad, pero eso de qué nos sirve. Mientras continúen la inseguridad y la violencia haciendo estragos en la entidad difícilmente vendrá el turismo a gran escala.

No lo dijo Igor, pero apuesto doble contra sencillo a que todos los empresarios le preguntaron por la seguridad en Veracruz y si les mostró las estadísticas que dio a conocer el viernes anterior el Secretario de Seguridad Omar García Harfuch, de seguro levantaron las cejas.

En lo personal le creo a Omar cuando asegura que los homicidios dolosos han disminuido un 28 por ciento en Veracruz, pero el dato debió ser magro para los empresarios de otras tierras que quieren invertir en la entidad.

Casi a finales de su sexenio Enrique Peña Nieto inauguró en Coatzacoalcos la ZEE (Zona Económica Especial). Un polígono de 8 mil Hectáreas donde las grandes empresas del mundo contarían con incentivos fiscales, aduaneros y facilidades para el comercio exterior. El proyecto era formidable, las ganancias multimillonarias y habría trabajo para cientos de miles de mexicanos. ¿Y qué pasó?

En 2019 todo se vino abajo principalmente por la inseguridad y la violencia.

Podemos tener un estado maravilloso, que lo tenemos, pero mientras sea inseguro, violento y con pésimas vías de comunicación, el turismo internacional no vendrá, los cruceros tampoco y los empresarios deseosos de invertir, menos.

En síntesis, la llave para abrir las puertas de Veracruz al verdadero progreso se llama seguridad, seguridad, SE-GU-RI-DAD.

Todo lo demás, es lo de menos.

bernagup28@gmail.com