- Juan Pablo Isaías Jarvio López, estudiante de posgrado, desarrolla proyecto innovador que busca reducir uso de fármacos sintéticos en estados prediabéticos
- El método de administración, a través de jugo, destaca por su naturalidad, en lugar de harinas o extractos etanólicos
Redacción Hora Cero
El síndrome metabólico, estado prediabético caracterizado por hipertensión, obesidad abdominal, niveles altos de azúcar y colesterol, representa actualmente uno de los mayores retos de salud pública. Ante este problema, Juan Pablo Isaías Jarvio López, estudiante de la Maestría en Laboratorio Clínico de la Universidad Veracruzana (UV), desarrolla una investigación pionera para tratar esta condición mediante el uso del jugo de malanga (Colocasia esculenta).
El proyecto, titulado “Efecto del Jugo de Malanga sobre los marcadores bioquímicos, hematológicos e histológicos en un modelo de síndrome metabólico en la rata macho Wistar”, tiene como objetivo principal ofrecer una alternativa nutracéutica que coadyuve a los tratamientos convencionales, disminuyendo la dependencia de fármacos sintéticos y sus efectos secundarios crónicos.
A diferencia de estudios previos que se centran en la diabetes avanzada, la investigación de Jarvio López, de formación químico, es innovadora al enfocarse en el síndrome metabólico, la etapa previa a la enfermedad; el método de administración propuesto destaca por su naturalidad: en lugar de harinas o extractos etanólicos, en el estudio se utiliza jugo de malanga.
“Buscamos que las personas no consuman tantos medicamentos para tratar cada síntoma por separado (presión, azúcar, lípidos), dijo el estudiante de posgrado, para enseguida apuntar que la malanga es una fuente rica en calcio, hierro, potasio y fibra dietética que, según antecedentes en modelos diabéticos, posee efectos hipoglucemiantes y reguladores de la presión arterial”.
Uno de los hallazgos en la investigación es la calidad del almidón de la malanga, que al ser de 10 a 20 veces más pequeño que el de la papa, se digiere con mayor rapidez; no obstante, su mayor beneficio reside en el almidón resistente.
“Este almidón no se absorbe en el intestino delgado, sino que llega al colon funcionando como un prebiótico que, al ser fermentado por bacterias benéficas como los lactobacilos, produce butirato, un ácido graso con efectos antiinflamatorios que ayuda a las células del cuerpo a captar mejor la insulina”, señaló Jarvio López.
Destacó que el modelo experimental utilizado recrea fielmente la dieta humana actual (alta en grasas saturadas, sal y carbohidratos) para observar cómo el jugo de malanga reduce los factores de riesgo y el daño colateral en el organismo.

El tubérculo es rico en calcio, hierro, potasio y fibra dietética, que posee efectos hipoglucemiantes y reguladores de la presión arterial
La investigación se encuentra en su fase de conclusión bajo la dirección de los académicos Eduardo Rivadeneyra Domínguez e Isaac Zamora Bello.
Los resultados serán publicados próximamente en revistas científicas con la visión de que, en un futuro cercano, el extracto de malanga pueda estandarizarse (ya sea en polvo o liofilizado) como un apoyo natural para pacientes con síndrome metabólico.
“No se trata de abandonar el tratamiento médico por completo, sino de reducir la carga farmacológica y utilizar alternativas naturales que mejoren la calidad de vida”, concluyó el alumno.


