Hora cero
Las tarifas del transporte y la renovación de unidades
Luis Alberto Romero
Si hay una medida antipopular para todo gobierno es la autorización de incrementos a las tarifas del transporte público.
Autorizar aumentos a los cobros por este concepto golpea directamente al bolsillo de las familias; por ello es comprensible la queja de los usuarios de este servicio en entidad veracruzana.
En Xalapa, por ejemplo, la tarifa pasó de 9 a 12 pesos, aunque hay reportes en el sentido de que en algunas rutas el cobro alcanza los 15.
A partir de ahí surgieron algunas inconformidades, aunque en general el usuario paga con resignación la nueva tarifa.
Sin embargo, el incremento parecía evidente desde hace años; hay que considerar que el más reciente aumento se remonta a más de una década, durante la administración de Javier Duarte.
Pasaron los gobiernos de Flavino Ríos Alvarado como interino, del panista Miguel Ángel Yunes y del morenista Cuitláhuac García, y los concesionarios del transporte no lograban la autorización.
Subían el precio de los combustibles, de los lubricantes, de las refacciones y de la mano de obra para la reparación y el mantenimiento de las unidades; las tarifas permanecían igual.
En diciembre de 2015, por ejemplo, el litro de diésel tenía un precio de 13.77 pesos; hoy es de casi el doble, 26.12 pesos. A ello se deben las frecuentes quejas de los concesionarios, que tienen que destinar recursos para la compra de llantas y refacciones, aceites -que también han registrado aumento en precios- y mantenimiento en general.
Por ello podría decirse que el incremento a las tarifas es justificado.
El problema del transporte público, sin embargo, difícilmente se resolverá con aumentos en los cobros por el servicio; hay otras aristas: unidades en pésimo estado físico y mecánico; verdaderas cafeteras rodantes que dan pena y provocan la indignación de los usuarios.
De acuerdo con el Artículo 118 de la Ley de Tránsito y Transporte para el Estado de Veracruz, a un vehículo destinado al servicio urbano, suburbano, foráneo o rural mixto no se le permite una antigüedad mayor a 15 años, pero la realidad es que los concesionarios han incumplido este ordenamiento, ante la mirada complaciente de las autoridades, que tampoco han exigido modelos recientes a los taxistas (la ley establece 8 años en esos casos, pero hay unidades tienen 12 o más).
Precisamente por ese rezago resulta importante el proyecto de modernización del transporte implementado por el gobierno estatal.
En diciembre pasado, la gobernadora Rocío Nahle sostuvo una reunión con la empresa china Yutong, dedicada a la fabricación de autobuses eléctricos e híbridos y vehículos comerciales; en ese marco se dio a conocer que como parte de la estrategia de modernización del transporte se renovarían gradualmente las unidades que prestan el servicio, primero en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, y en las siguientes etapas, Xalapa y Coatzacoalcos.
Esa renovación del parque vehicular no solo era necesaria, sino además impostergable en Xalapa, Veracruz y Coatzacoalcos, porque esas ciudades, las más pobladas de la entidad, no pueden resolver sus problemas de movilidad con camiones de tercera prestando el servicio del transporte público de pasajeros.
Ahora sólo falta que la estrategia de renovación de unidades vaya acompañada con la capacitación de los operadores, que tratan de forma déspota y en ocasiones hasta agresiva a los usuarios.
@luisromero85



