Soluciones claras en el Instituto Superior de Música del Estado de Veracruz / Miguel Valera

CONTRASEÑAS

+ Soluciones claras en el Instituto Superior de Música del Estado de Veracruz.

+ De los 53 trabajadores, 42 se inscribieron al proceso de asignación de plazas y 11 quieren seguir el conflicto.

+ Demandan “basificación” y “certeza laboral” en Tribunales, pero rechazaron las plazas que ya les ofrecían esos derechos.

Miguel Valera

Recuerdo en mis inicios como reportero el anuncio que con bombo y platillo hizo el gobernador Miguel Alemán Velasco de la creación del Instituto Superior de Música del Estado de Veracruz (ISMEV). Corría el año 2002. Invitó a dirigirlo a su amigo, el gran maestro, Luis Herrera de la Fuente, compositor y director de Orquesta, quien ya era una celebridad, luego de haber fundado varias instituciones musicales y de haber dirigido por 18 años, la Orquesta Sinfónica Nacional.

El mandatario estatal de ese entonces quería seguir, de alguna manera, la ruta de su padre, el presidente Miguel Alemán Valdés, quien, en 1946, creó por Decreto, el Instituto Nacional de Bellas Artes. El Instituto Superior de Música del Estado de Veracruz arrancó con instalaciones nuevas y con muchas expectativas. Esos primeros años fueron de bonanza, de grandes expectativas culturales.

El conflicto en esta institución musical, que hemos escuchado de unos meses para acá, tiene sus raíces en el año 2011, en el gobierno de Javier Duarte de Ochoa, cuando el ISMEV pasó de ser un organismo descentralizado a uno desconcentrado, lo que implicó la liquidación legal de la plantilla y la firma de un finiquito por antigüedad. A partir de entonces, los docentes fueron recontratados como “Analistas Administrativos” con contratos temporales.

Desde ese año inició, de alguna manera, una protesta velada, una crisis, que se fue agudizando con el paso de los años. En mayo de 2023, el gobierno de Cuitláhuac García Jiménez le inyectó recursos, para sostener el inmueble. Se habló en ese momento de 18.9 millones. Sin embargo, su mandato hizo oídos sordos al conflicto laboral.

La crisis y la exigencia por los derechos laborales de los trabajadores llegó hasta el mandato de Rocío Nahle García, quien desde el primer momento instruyó a la Secretaria de Educación, Claudia Tello Espinosa, atenderlo y resolverlo. Por ello, el año pasado, 2025, la administración actual creó, por primera vez, un tabulador docente exclusivo para dar certeza jurídica y paridad salarial a los 53 trabajadores de la institución.

Es decir, la Secretaría de Educación ofreció un camino, una propuesta, para que los trabajadores del ISMEV tuvieran una “plaza laboral”. Así lo dio a conocer en una Convocatoria abierta, pública, transparente. De los 53 trabajadores, 42 se inscribieron al proceso y 11 siguieron el camino legal que ya habían iniciado. A estos últimos, hay que decirlo con claridad, la institución educativa no ha podido resolverles, porque tiene que esperar el fallo de la instancia correspondiente.

Si estos 11 trabajadores hubieran seguido el camino de la Convocatoria, se habrían ahorrado toda la tramitología legal. Pero bueno, es su derecho y quizá su desconfianza en las instituciones, pero por lo que se sabe y se ha visto, el resto de los trabajadores; es decir, los 42, ya están del otro lado en la seguridad laboral que les correspondía.

No tengo el interés de enredar el tema, estimado lector, pero sí quisiera puntualizar que la asignación de estas plazas es un hecho positivo para la administración estatal.

Hay que decir que el proceso de regularización y las nuevas convocatorias de 2026 se destacaron por su legalidad y transparencia. Se cumplió con un anhelo de justicia social, porque el nuevo tabulador de 2025 ofreció plazas con prestaciones de ley que nunca habían sido reconocidas por administraciones anteriores.

Además, se otorgó certeza jurídica, porque el procedimiento fue aceptado por 42 de los 53 profesionales, quienes obtuvieron estabilidad laboral bajo el nuevo esquema. También, se reconoce el Mérito Académico, porque las vacantes restantes se concursaron mediante convocatorias públicas y abiertas, evaluadas por un jurado de especialistas que incluyó a un académico externo de prestigio.

Y un punto más a destacar lo es la transparencia con la que se dio el proceso, porque todo el tejemaneje de selección fue video grabado, contó con actas de firmas autógrafas y tuvo como testigos a los propios alumnos del Instituto.

Hay que decir, también, con toda claridad, que los 11 docentes que aún se mantienen inconformes, con sus demandas en Tribunales, han caído en varias contradicciones e inconsistencias. Por un lado demandan “basificación” y “certeza laboral” en los tribunales, y por otro lado rechazaron explícitamente las plazas del tabulador 2025 que ofrecían precisamente esos beneficios.

También en sus demandas piden la incorporación al Instituto de Pensiones del Estado de Veracruz (IPE) y seguridad social, beneficios que ya estaban integrados en el nuevo esquema de plazas que decidieron no aceptar.

Otro dato contradictorio es que por un lado piden indemnización y por otro continuidad. Sí, a pesar de manifestarse por la pérdida de su empleo, los docentes demandan millones de pesos del erario público por concepto de liquidaciones y salarios caídos, en lugar de haber buscado la continuidad laboral a través de los mecanismos institucionales.

Mientras denuncian despidos —que la institución aclara fueron terminaciones naturales de contrato el 31 de diciembre de 2025—, ninguno de los 11 docentes se postuló a las convocatorias públicas de 2026 para recuperar sus espacios bajo el nuevo régimen legal.

Finalmente, existe un señalamiento sobre la utilización de alumnos, algunos menores de edad, en movilizaciones de protesta sin el consentimiento de sus padres, vulnerando sus derechos.

En conclusión, mientras el ISMEV implementó un sistema basado en el mérito y la transparencia para regularizar a su plantilla, el grupo de 11 docentes optó por la vía judicial, buscando beneficios económicos y reconocimientos de antigüedad que contradicen los acuerdos de finiquito firmados en 2011 y las oportunidades de basificación ofrecidas en 2025.

Así las cosas. Si el rey Salomón viviera ¿qué haría?

@MValeraH