- La investigación de Roberto Carlos Moreno, del Doctorado de Inbioteca, aborda el manejo de residuos orgánicos urbanos en la capital del estado
- Estudia la composición de estos líquidos generados en el centro de compostaje y propone alternativas para su tratamiento y control
Redacción Hora Cero
Para atender las complejidades originadas por la disposición de residuos sólidos urbanos, uno de los principales retos ambientales a nivel mundial, Roberto Carlos Moreno Quirós, egresado del Doctorado en Ciencias en Ecología de la Universidad Veracruzana (UV), desarrolló una investigación centrada en el análisis de los lixiviados producidos en el Centro de Compostaje de Xalapa.
Diariamente, ahí se procesan alrededor de 26 toneladas de residuos con una humedad superior al 70 por ciento, condición que favorece la generación de lixiviados con una alta variabilidad en su composición. Dichos líquidos contienen altas concentraciones de contaminantes que pueden representar un riesgo para el suelo y los ecosistemas si no se manejan adecuadamente.
“Evaluación de un sistema acoplado nitrificación parcial-anammox para la remoción de amonio de lixiviados de residuos orgánicos municipales”, es el título del trabajo realizado por Moreno Quiroz, como parte del posgrado adscrito al Instituto de Biotecnología y Ecología Aplicada (Inbioteca).
En su disertación, el profesor integrante del Cuerpo Académico “Ingeniería, Procesos y Sustentabilidad” de la Facultad de Ciencias Químicas de esta casa de estudios, expresó que Xalapa no es ajena la problemática ambiental.
Tan solo, en México, se generan diariamente más de 102 mil toneladas de residuos urbanos, de los cuales cerca del 80 % se depositan en sitios de disposición final.
Para atender esta necesidad, el Ayuntamiento de la capital veracruzana estableció en 2018 un centro de compostaje para el tratamiento de residuos orgánicos, provenientes principalmente de la Central de Abasto, mercados, parques y jardines.
Sin embargo, a pesar de su relevancia, aún son limitados los datos de referencia sobre la cantidad, composición y características fisicoquímicas de estos residuos, así como de los lixiviados que se generan durante su descomposición, afirmó.
“El reto no es solo la cantidad de residuos, sino el material del que provienen y las condiciones bajo las que se degradan”, explicó el investigador quien detalló que factores como las temporadas de producción —por ejemplo, cuando predominan residuos cítricos— influyen directamente en el pH de los lixiviados, además de variables climáticas como la temperatura y la precipitación.
La investigación doctoral que tuvo como director y codirector a Sergio Martínez Hernández y a Oswaldo Guzmán López, respectivamente, ambos investigadores del Inbioteca, incluyó la caracterización fisicoquímica de estos líquidos y el análisis de procesos biotecnológicos alternativos para la eliminación de nitrógeno amoniacal, uno de los compuestos más problemáticos.
A diferencia de los tratamientos convencionales, el trabajo exploró procesos microbianos como la nitrificación parcial y el anammox, que podrían ofrecer opciones más eficientes y sostenibles.
Reconoció que actualmente es difícil considerar la posibilidad de un escalamiento del proceso que incluye su investigación, dado que el centro de compostaje reducirá su área de tres mil metros cuadrados, por requerimiento del propietario del terreno donde se ubica.
Moreno Quirós subrayó que contar con información precisa sobre la composición y el comportamiento de los lixiviados es fundamental para diseñar mejores estrategias de manejo de residuos sólidos urbanos.
Como propuesta, planteó fortalecer el monitoreo continuo, ampliar la investigación aplicada y mejorar la infraestructura del centro de compostaje.
“Medir y entender lo que se genera es el primer paso para transformar un problema ambiental en una oportunidad de manejo sustentable”, concluyó.



