Desde el Café
¿Nadie sabía quién es Diego el de Tequila
Bernardo Gutiérrez Parra
Más tardó en ser detenido el alcalde de Tequila, Diego Rivera o Diego N, que en que alguien sacara del cajón de los trebejos de Morena, un video grabado en 2024 donde la entonces candidata a la presidencia Claudia Sheinbaum, invita a votar por el susodicho. Situada a la derecha del señor Claudia dice a la cámara: “Este 2 de junio en Tequila vota por Diego. Es nuestro próximo presidente municipal y además lo vamos a apoyar muchísimo”.
¿Conocía Claudia la clase de sujeto que es ese tipo? Quiero pensar que no. No era su obligación conocer a los cientos de aspirantes morenistas a un puesto de elección popular que querían tomarse una selfie con ella. Pero con Diego fue más allá, ¿por qué?
“Seguramente le dijeron que era un exitoso empresario que ha apoyado mucho a Morena y por eso aceptó hacer el video”, me dijo alguien y puede ser que así haya sido.
Pero Mario Delgado, el presidente de Morena en ese entonces ¿a poco no lo conocía? De él como de todo presidente de un partido, es obligación conocer a las decenas, cientos o incluso miles de sujetos y sujetas que aspiren a una candidatura. ¿Será que se le traspapeló la hoja de vida de Diego?
Como quiera que sea, el palo ya está dado y se resume en que un individuo de dudosos antecedentes que es señalado de amenazas, extorsión, corrupción y de tener nexos con los malos, fue abanderado de Morena y resultó electo alcalde de Tequila, en el estado de Jalisco.
Cuando lo detuvieron no faltó quien me llamara para decirme: “¿No que Morena no castiga a sus malos elementos? Lo que viene ahora será la aceptación de que metieron la pata”. Y palabra de honor lector, que casi le creí.
La detención de Diego y el video producido en aquel entonces por la oficina de Comunicación del partido guinda, eran la oportunidad de oro para que los morenos se limpiaran un poco la cara. Nada les costaba decir, “Si caray, la regamos con este sujeto. Se nos coló a todos y sinceramente lo lamentamos. También pedimos una disculpa a los mexicanos con el compromiso de que en adelante seremos más cuidadosos en la selección de nuestros candidatos”.
La salida era simple, sencilla y en una de esas hasta eficaz.
Pero no, en Morena primero muertos que autocríticos.
Ayer por la mañana un reportero le preguntó a la presidenta Sheinbaum su opinión sobre la propuesta del PAN en el sentido de que desparezca el T-MEC si se comprueba que alguno de los tres gobiernos que lo conforman (México, Estados Unidos y Canadá) está coludido con el narco.
Y ahí se perdió otra oportunidad.
Para quienes esperaban que Claudia dijera algo así como: “La propuesta me parece de mal gusto porque mi gobierno ha combatido a los delincuentes con más eficacia que en el sexenio de Felipe Calderón”, la desilusión debió ser mayúscula.
Claudia se fue por otro lado. “Entonces el tratado se hubiera suspendido con Calderón” reviró al reportero con espesa acidez y agregó: “En lo que llevamos de gobierno se han detenido presidentes municipales de prácticamente todos los partidos políticos… creo que son seis. Pero ha habido casos como el alcalde de Tequila… lo quisieron colocar ahora como que ‘ay es el gobierno y es morena’ y es absurdo. Y todo es para esconder a García Luna porque de eso no hablan nunca”.
Lástima que las cámaras no afocaron al reportero que seguramente se estaba cuestionando: ¿pues qué pregunté?
¿Qué tiene que ver García Luna que está procesado y preso, con un individuo puesto por los morenos como candidato a una alcaldía cuando presuntamente está coludido con los malos?
Reitero, nada les costaba uno dos o tres pesitos de autocrítica: “La regamos, de verdad lo sentimos, somos humanos, no volverá a suceder” y punto… aunque no sea cierto.
Pero no, la autocrítica y la humildad siguen brillando por su ausencia en un partido que un mal día puede reventar de lo inflado que está por tanta soberbia y arrogancia.
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