- Académicos y alumnos de la FMVZ atendieron a más de 700 équidos en la región de los Tuxtlas
- El programa de atención gratuita se realiza desde 2018, en colaboración con la Universidad Estatal de Michigan y apoyo de la UNAM
- La Palma, Coxcoapan, Nueva Victoria, El Diamante y Balzapote fueron las comunidades beneficiadas este año
Redacción Hora Cero
Estudiantes y académicos de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la Universidad Veracruzana (UV), región Veracruz, participaron en la edición 2026 del Programa “Atención médica gratuita a caballos, burros y mulas de trabajo en la región de los Tuxtlas”, como parte de la vinculación y compromiso social de esta casa de estudios.
Al respecto, Alejandro Taylor Estrada Coates, director de la FMVZ, dijo a Universo que esto se lleva a cabo año con año desde 2018 en las zonas de Los Tuxtlas y Sotavento.
Además de revisar la salud de los équidos, el objetivo también es identificar las principales problemáticas que afectan a estos animales, por lo que se les brinda consulta médica, vacunación, desparasitación, cirugías de campo, tratamiento de heridas y atención a problemas de cascos y odontológicos.
La actividad se realiza en conjunto con el Colegio de Medicina Veterinaria de la Universidad Estatal de Michigan (MSU, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, a través de académicos especialistas, quienes supervisan a estudiantes de ambas instituciones que realizan estancias académicas, servicio social y rotaciones clínicas.
“Esta colaboración permite que los alumnos adquieran las destrezas clínicas y quirúrgicas necesarias para poder incorporarse al ejercicio profesional”, destacó el Director de la FMVZ.
Las comunidades visitadas fueron: La Palma, Coxcoapan, Nueva Victoria, El Diamante y Balzapote, en donde, durante cinco días, atendieron aproximadamente a 700 ejemplares.
La vinculación con las comunidades inicia con la identificación de las necesidades de los animales y, en conjunto con las asociaciones ganaderas locales y agencias municipales, se organiza la visita.
Estrada Coates destacó que la salud de los équidos es vital, ya que son animales de trabajo, esenciales para la economía y subsistencia de las familias en zonas rurales y vulnerables: “Garantizar su bienestar previene impactos económicos negativos y al mismo tiempo se previene la aparición de enfermedades potencialmente zoonóticas (infección transmisible de animales a seres humanos)”.
Además de la UV y la MSU, en el proyecto participa la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a través de la Estación de Biología Tropical «Los Tuxtlas» (EBTLT), ubicada en el municipio de San Andrés, la cual funge como puente estratégico entre la academia y el ecosistema agropecuario regional.
Mientras la EBTLT aporta su infraestructura, conocimiento del territorio y convocatoria, la FMVZ-UV despliega su capacidad operativa y técnica, “esta sinergia transforma la investigación científica en acciones sociales concretas, permitiendo que el apoyo a las comunidades rurales y la academia converjan en un proyecto de alto impacto para el desarrollo sustentable de la región de Los Tuxtlas”.
En el ámbito institucional, estas jornadas proyectan a la UV en el escenario global, fortaleciendo la colaboración con instituciones de excelencia como la MSU, lo que ha derivado en reconocimientos académicos, como el Premio “Partnership Award for Community Engaged Teaching”, otorgado en 2021.
En el proyecto participaron las académicas Miriam Alva Trujillo y Jéssica Yamilete Rodríguez Flores, encargadas de Anestesiología del Hospital Veterinario de Grandes Especies (HVGE) de la FMVZ.
Alva Trujillo explicó que por parte de la UV acudieron tres catedráticos y siete estudiantes; de la MSU, cinco especialistas y ocho alumnos.
“Junto con los académicos de la MSU supervisamos al grupo de universitarios, garantizando un aprendizaje personalizado y un control de calidad riguroso en cada intervención anestésica, quirúrgica o diagnóstica”, señaló.
La también Coordinadora del HVGE detalló que los padecimientos más comunes detectados son: claudicaciones por mal herraje o problemas de cascos, afecciones odontológicas, parasitosis gastrointestinales, afectaciones en la piel por neoplasia cutánea y heridas por arneses inadecuados.
Por su parte, Rodríguez Flores habló de las ventajas que estas experiencias ofrecen a los estudiantes de la UV y la MSU: “Validan sus competencias clínicas en escenarios no controlados, se les fomenta el pensamiento crítico más allá del rigor teórico y aprenden a adaptarse a la medicina de campo”.
La colaboración con instituciones de prestigio como la MSU, subrayó la académica, evidencia que los estudiantes de la UV poseen una sólida formación y habilidades médicas, demostrando capacidad de resolución clínica, a la par de los estándares internacionales.
Experiencia de estudiantes
Jorge Alberto Ortiz Andrade, del noveno semestre de la carrera de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UV, compartió que este proyecto representa la integración de su formación clínica en un contexto de alta demanda profesional: “Es un puente entre lo aprendido en las aulas y la aplicación directa en los équidos de las comunidades”.
Participar en el trabajo comunitario le permitió consolidar criterios diagnósticos y perfeccionar destrezas quirúrgicas en procedimientos ambulatorios; además, “trabajar con pares extranjeros amplió mi visión global y me otorga una ventaja competitiva al egresar”.
El estudiante recalcó que su compromiso social como futuro veterinario es “promover el bienestar de los équidos de trabajo, reconociendo que su salud es esencial para el desarrollo y la subsistencia de las comunidades vulnerables en cualquier parte del mundo”.
Por su parte, Hope Catanese, del noveno semestre del Colegio de Medicina Veterinaria de la MSU, explicó que viajar y participar en estas jornadas ha sido una aventura inolvidable: “Salir de los hospitales de Estados Unidos me cambió la perspectiva. Me impresionó ver cómo la ciencia veterinaria puede unir a dos países con un sólo fin: ayudar a los équidos que son el sustento de la gente en comunidades vulnerables”.
La joven dijo que lo más valioso fue “confiar en mis saberes teóricos y aprender de los doctores de la UV, que nos enseñaron que un buen examen físico y observar al paciente son esenciales para un buen diagnóstico”.
Finalmente, señaló que esta experiencia le enseñó que un veterinario “no sólo cura animales, sino que su trabajo apoya a comunidades enteras. Mi compromiso ahora es aplicar esta visión humanista en mi vida profesional, recordando siempre que detrás de cada équido de trabajo hay una familia que depende de él para vivir”.





