La ‘guerra civil’ en Morena
Raymundo Jiménez / Al pie de la letra
Ayer salió oficialmente a la venta el libro “Ni venganza ni perdón”, que Julio Scherer Ibarra, exconsejero jurídico del expresidente López Obrador, escribió alalimón con el periodista Jorge Fernández Menéndez, especialista en temas de delincuencia organizada.
La gran interrogante es si la presidenta Claudia Sheinbaum, dada su buena relación con Scherer Ibarra, sabía de la explosiva obra editorial que cocinaba, ya que por las revelaciones que hace de los presuntos vínculos de exfuncionarios muy cercanos a su antecesor con criminales, la mandataria debió prever que el libro sería una daga envenenada al corazón de la 4T y oro molido para la oposición a casi un año de que inicie legalmente el proceso electoral de 2027 para renovar 17 gubernaturas del país y votar por los 500 diputados al Congreso de la Unión.
¿Sheinbaum sí sabía y no pudo persuadirlo de retrasar su publicación hasta después de la próxima elección, o no quiso censurarlo a valores entendidos para sacudirse a uno de los funcionarios más incómodos que le impuso López Obrador y para allanarle también el camino a la Presidencia al secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, su aparente delfín para sucederla en 2030 pero rechazado por el bloque duro del morenismo?
Y es que, en su libro, Scherer exhibe vínculos de exfuncionarios lopezobradoristas con el empresario Sergio Carmona, el llamado “Rey del Huachicol”, que en 2021 financió a varios candidatos a gobernadores de la 4T y que fue asesinado en una barbería de lujo de San Pedro Garza García, en Nuevo León, tras declarar como testigo ante las autoridades estadounidenses.
Según la versión de Scherer, días antes se ser ejecutado, Carmona había dicho a su círculo íntimo que estaba hablando con la DEA y que habría revelado nombres de políticos mexicanos. “Me están preguntando… yo sí les digo muchas cosas”, comentó el extinto empresario huachicolero.
“El caso Carmona es una herida abierta para Morena, y las conexiones entre dinero sucio, campañas políticas y altos funcionarios dibujan un expediente letal. La historia no ha concluido; al contrario: el descubrimiento de la red de corrupción encabezada por dos altos mandos de la Marina es la continuación de esta historia y de la influencia de estos personajes”, se lee en la página 221 del libro.
El exconsejero jurídico afirma que Jesús Ramírez Cuevas, el exvocero de AMLO, le abrió las puertas del círculo presidencial. “Así, Carmona fue presentado a figuras como Mario Delgado (exdirigente nacional de Morena y actual secretario de Educación Pública) y, según versiones, al propio presidente…”, escribe Scherer.
En el libro se indica que el empresario tamaulipeco no solo construyó un imperio gracias al contrabando de combustibles, sino que también tejió una red de influencias y favores políticos que, según documentos de inteligencia, llegaron hasta las puertas de Palacio Nacional.
Se afirma que informes reservados del Estado mexicano ubican a Ramírez Cuevas en varios encuentros con Carmona antes de su ejecución en 2021, y asegura que en cortes de Nueva York y Texas se investiga actualmente al Coordinador de Asesores de la presidenta Sheinbaum por lavado de dinero y financiamiento electoral, aunque todavía “no hay procesos formales en su contra”, escribe.
“Un caso donde hubo una injerencia directa y que tiene consecuencias vigentes fue la relación de Jesús Ramírez y otros funcionarios con Sergio Carmona, el llamado ‘rey del huachicol”, se dijo, señalando que las reuniones entre ambos personajes estuvieron ligadas al contrabando de combustible y al financiamiento ilícito de campañas, con presuntos nexos con el narcotráfico.
En la página 220, Scherer consigna que fue a través de Jesús Ramírez que se habrían facilitado reuniones estratégicas para asegurar apoyos económicos en campañas clave, entre ellas, la del actual gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal, su amigo personal, cuya cercanía está documentada con fotos en redes, actos de campaña y mensajes públicos.
“Carmona no sólo financiaba a Morena, sino que formaba parte fundamental del engranaje electoral del partido en el norte del país”, escribió Scherer, quien afirma que mientras las fiscalías estatales en México guardan silencio, en Estados Unidos las pesquisas avanzan.
Obviamente, Ramírez Cuevas no se quedó callado y, en una dirigida “Al pueblo de México” y “A la opinión pública”, difundida en su cuenta de X, afirmó que en los últimos días se activó una campaña en su contra en medios y redes sociales, y sostiene que las acusaciones “no han sido acompañadas por ninguna prueba”.
El ex funcionario subió el tono y calificó el libro de Scherer como un “pasquín inmundo” y un “libelo”, al que compara con “El Móndrigo” –un texto histórico usado contra el movimiento estudiantil de 1968–, y acusa que el objetivo real sería golpear al movimiento de la 4T y a sus figuras principales.
En su texto, Jesús Ramírez asegura que nunca ha usado recursos públicos para fines personales o políticos, y que en su labor como servidor público no ha intervenido en la vida de organizaciones sociales, sindicatos o movimientos. El ex vocero de AMLO respondió así a la alusión que hizo Scherer del llamado programa de “compensación vitalicia” –publicitado en el obradorato como un acto de justicia social– que para el abogado, además de carecer de sustento jurídico y financiero al generar un pasivo de casi 27 mil millones de pesos, también fracturó al Sindicato Mexicano de Electricistas y colocó recursos públicos al servicio de intereses políticos del propio Ramírez Cuevas, incluida la precandidatura de Clara Brugada a la jefatura del gobierno de la Ciudad de México, cuando el mejor posicionado en las encuestas era el entonces secretario capitalino de Seguridad, Omar García Harfuch, quien finalmente fue postulado al Senado junto con Ernestina Godoy, quien acaba de sustituir en la Fiscalía General de la República (FGR) a Alejandro Gertz Manero, el cual fue desterrado políticamente como embajador en el Reino Unido. Su salida ocurrió coincidentemente una semana antes de que se anunciara la publicación del libro de Scherer, a quien persiguió como fiscal después de haber renunciado a la Consejería Jurídica de la Presidencia.
En su libro, Scherer Ibarra relata que Jesús Ramírez terminó abusando de la confianza del presidente López Obrador para obtener una ventaja política personal. Expone que en lugar de actuar con responsabilidad institucional, utilizó el tema para posicionar a sus aliados, intervenir en la vida sindicato de electricistas y operar políticamente en favor de Brugada, a pesar de que la preferencia evidente de la candidata Sheinbaum se inclinaba por García Harfuch. “Esta traición política interna generó fricciones dentro del movimiento y mostró cómo una encomienda presidencial se transformó en una herramienta para jugar en contra de los intereses de la propia presidencia”, afirma el coautor del libro.
Ramírez Cuevas también lanzó una negación directa sobre uno de los temas que más ruido han hecho en redes sociales: afirmó que nunca financió medios o comunicadores, que no “siembra” preguntas ni respuestas en las conferencias mañaneras, y que tampoco organiza ejército de bots, ni financia “pautas digitales”, ni “páginas clandestinas o de ataque”.
Y sobre el vínculo que le imputa Scherer con Sergio Carmona, Ramírez asegura que los dichos sobre “huachicol fiscal” son falsos y reta a sus detractores a presentar pruebas ante tribunales. Afirma que nunca ha tenido relaciones personales o políticas con delincuentes, ni con empresarios “venales”, y que desde que es funcionario público no ha participado en la organización ni el financiamiento de campañas electorales.
En su carta, el ex vocero de AMLO y actual coordinador de asesores de la Presidencia plantea que las “supuestas revelaciones” buscan presentarse como una denuncia contra el poder y hasta como expresión de una “guerra civil” en Morena, pero afirma que “aquí no hay guerra”, sino convicción y principios.
Además, sostiene que este episodio es un ataque disfrazado contra la 4T, contra el expresidente López Obrador y contra la presidenta Sheinbaum Pardo.
Y finaliza definiéndose como una persona de izquierda, dice que está consciente de que en la lucha política uno queda expuesto a ataques, y remata con una serie de consignas: “que viva el pueblo”, “que viva la Cuarta Transformación”, entre otras expresiones.
Ayer, por ejemplo, el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, y el coordinador de la bancada priista en el Senado, Manuel Añorve, aprovecharon para pedir que la FGR cite a Ramírez Cuevas para que responda por los señalamientos que le hace Scherer por sus presuntos vínculos con el ejecutado empresario Sergio Carmona, el “Rey del Huachicol” fiscal.



