Enfermedades del corazón, principal causa de muerte en Veracruz

Juan David Castilla

Las afecciones cardiovasculares se consolidan como el desafío de salud pública más crítico para el estado de Veracruz.

De acuerdo con las estadísticas más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), los padecimientos del corazón, que incluyen infartos agudos al miocardio y fallas del sistema circulatorio, se mantienen como la primera causa de mortalidad en la entidad, superando incluso a enfermedades como la diabetes mellitus y los tumores malignos.

Durante el cierre de 2024, el estado registró un total de 16,356 defunciones por estas causas, lo que representa un ligero pero constante incremento respecto a las 16,078 muertes contabilizadas en 2022.

El análisis por género revela una distribución estrecha, aunque con una mayor incidencia en la población masculina, al reportarse 8,496 decesos de hombres frente a 7,860 de mujeres.

Esta tendencia de letalidad se ha mantenido firme durante el inicio de 2026, tras un 2025 que, tan solo en su primer semestre, acumuló 7,898 fallecimientos bajo este diagnóstico.

El impacto de las enfermedades cardíacas en Veracruz no es un fenómeno aislado, sino que está profundamente ligado a la alta prevalencia de otros padecimientos crónico-degenerativos.

La hipertensión arterial y la diabetes mellitus actúan como catalizadores que agravan el riesgo de episodios agudos. Las autoridades sanitarias señalan que factores modificables como el sedentarismo, la obesidad y las dietas con alto contenido de azúcares y grasas son los principales impulsores de esta crisis de salud en el territorio veracruzano.

Debido a estas condiciones, Veracruz se sitúa actualmente entre las entidades con las tasas brutas de mortalidad más altas del país, superando la media nacional.

La entidad comparte los primeros lugares en este rubro con la Ciudad de México, Colima y Morelos, lo que subraya la urgencia de fortalecer las estrategias de atención primaria y el acceso a servicios de cardiología especializados para la población.

Ante este panorama, el sector salud en el estado ha enfocado sus esfuerzos en la detección temprana y la promoción de estilos de vida saludables. La respuesta institucional busca no solo atender la emergencia del infarto, sino reducir la carga de morbilidad mediante políticas públicas que fomenten la actividad física y el control riguroso de la presión arterial.

La meta es mitigar el número de muertes prematuras que, año con año, colocan a las enfermedades del corazón como la amenaza número uno para los habitantes de Veracruz.