Hora cero
Tantoyuca, el fin de un cacicazgo
Luis Alberto Romero
En Tantoyuca, uno de los municipios más importantes de la Huasteca veracruzana, se registra un fenómeno político importante, la pérdida de posiciones para los eternos caciques locales de Acción Nacional.
En las elecciones municipales de 2025, la familia Guzmán Avilés sufrió un descalabro; por primera vez en años, perdió el control del ayuntamiento, y presencia en el poder legislativo estatal y federal.
Durante casi tres décadas, desde 1997, esta familia dominó el entorno político local.
Joaquín Guzmán Avilés acumuló tres periodos al frente del gobierno municipal; fue alcalde de 1997 a 2000, de 2004 a 2007, y de 2010 a 2013; en el inter, dos de sus hermanos ocuparon la misma posición, concretando un cacicazgo político regional.
El peso de esta familia alcanzó para colocar curules tanto en el Congreso local como en la Cámara de Diputados; Joaquín Guzmán, incluso, ocupó una posición en el gabinete de Miguel Ángel Yunes, así como la dirigencia estatal de Acción Nacional.
Esos casi 30 años de control políticos regional, sin embargo, sólo significaron beneficios para esa familia y sus incondicionales; el resto, la mayoría de la población local, se debate entre el rezago y la pobreza. De acuerdo con datos de la Secretaría de Economía, Gobierno Federal, casi 4 de cada 10 viviendas tienen un solo cuarto dormitorio; y la tasa promedio de analfabetismo supera el 10% (en el país es de 3.8%).
El poder de Guzmán Avilés sólo se centró en el beneficio particular; no en la atención de los rezagos: datos del Coneval, actualizados a 2020, establecen que en Tantoyuca, el 45% de la población enfrenta condiciones de pobreza moderada; y el 33.7 se ubica un escalón abajo, en pobreza extrema.
Tantoyuca es un claro ejemplo de que no hay mal que dure cien años; el cacicazgo de Guzmán Avilés fue perdiendo terreno. En las elecciones federales de 2024, la candidata de la alianza PVEM-Morena-PT a la diputación federal, María del Carmen Pinete, sacó una ventaja de 2 a 1 sobre la abanderada panista, María del Rosario Guzmán Avilés.
Ese mismo año, 2024, el candidato de la coalición PAN-PRI-PRD a la diputación local, arropado por Guzmán Avilés, también mordió el polvo.
En las elecciones municipales de 2025, Joaquín Rosendo Guzmán fue por un cuarto periodo en el Ayuntamiento, pero sus 17,300 votos, números redondos, fueron insuficientes contra los cerca de 24,000 que logró el candidato de Morena-PVEM, Roberto San Román.
San Román Solana ganó las elecciones con más de 52% de los sufragios y, de paso, ridiculizó a Guzmán Avilés.
La familia panista intentó replegarse y volver a sus orígenes, el control desde el Ayuntamiento, pero la población de Tantoyuca le dio la espalda.
A ese resultado adverso se atribuye la encarnizada campaña de difamaciones y ataques que desde la trinchera panista local se ha enderezado contra el gobierno municipal entrante.
Hace unos días, el alcalde Roberto San Román denunció esa campaña de ataques, en la que se ha identificado la participación de exfuncionarios municipales, proveedores, contratistas y familiares, beneficiarios todos de los gobiernos de Guzmán Avilés.
El edil, quien lleva menos de dos meses en el cargo, le recordó a ese grupo que son ellos, los Guzmán Avilés, quienes han contribuido al rezago y el altísimo nivel de pobreza en el municipio.
En Tantoyuca, Joaquín Guzmán parece aferrarse al poder, no digiere la derrota ni entiende que la gente ya no lo soporta, como quedó demostrado con los resultados electorales de 2024 y 2025.
@luisromero85



