La vuelta a Veracruz en un teclazo
Las cuentas del Poder Judicial
Yamiri Rodríguez Madrid
Una constante en política, para mala fortuna de los ciudadanos, es la opacidad en la rendición de cuentas, en hacer cachirul para meterle la mano al cajón; el arte de la simulación presupuestal le llaman los más descarados y eso lo vemos año con año con las cuentas públicas, tanto en lo que nos reporta el Órgano de Fiscalización Superior (ORFIS) como en la Auditoría Superior de la Federación (ASF).
Pero así como se debe poner en evidencia y dar seguimiento con lupa pública a los tienen un cúmulo de observaciones por millones y millones de pesos, también vale hacer referencia a los que salen limpios de todo pecado, que son ordenados en la administración de los recursos que les encomiendan. Ese es el caso del Poder Judicial del Estado de Veracruz, que en 2024 acreditó un manejo responsable, ordenado y transparente de los recursos federales asignados.
De acuerdo con el informe de la Auditoría Superior de la Federación, no existen observaciones por presunto daño patrimonial. Es decir: los recursos se usaron conforme a la ley, se documentaron correctamente y se ejercieron con disciplina financiera. Este resultado no es producto del azar. Es consecuencia de procesos administrativos sólidos, controles internos eficientes y una cultura institucional orientada a la rendición de cuentas. Implica planeación, seguimiento presupuestal y responsabilidad en cada decisión y, por supuesto, una cabeza que trae a todos marcando el paso, como lo hizo la expresidenta de dicho poder, Lisbeth Jiménez Aguirre, hoy titular de la Fiscalía General del Estado (FGE).
No perdamos de vista que la correcta administración de recursos no solo garantiza estabilidad, también fortalece la legitimidad del sistema de justicia. Así como lo vimos en 2024, lo veremos cuando toque en su momento con la cuenta pública 2026 de la FGE, que será el primero que le toque rendir a su nueva titular.
Veracruz necesita más instituciones que entiendan que el dinero público no es un botín político, sino una herramienta para servir. En 2024, el Poder Judicial dio una muestra clara de ello.
@YamiriRodriguez



