UV obtiene patente ante el IMPI por monitor cardiaco móvil

  • El dispositivo permite monitoreo remoto de variables cardíacas
    y envía alertas médicas mediante una aplicación móvil 
  • Seis académicos y un estudiante participaron en el desarrollo
    del proyecto registrado ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial  

 Redacción Hora Cero

Académicos de la Facultad de Ingeniería Mecánica Eléctrica (FIME), región Xalapa, de la Universidad Veracruzana (UV), obtuvieron el registro de patente ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), por el desarrollo de un monitor cardiaco que se conecta a una aplicación móvil y permite el seguimiento remoto de pacientes. 

El dispositivo es resultado del trabajo del Cuerpo Académico de Ingeniería Transdisciplinar, integrado por Fernando Aldana Franco, Rosario Aldana Franco, José Gustavo Leyva Retureta, Ervin Jesús Álvarez Sánchez —líder del grupo—, Andrés López Velásquez y Yazmín Rivera Peña, así como del entonces estudiante de Ingeniería Eléctrica, Luis Antonio Vázquez Solano, quien se tituló con este proyecto. 

Fernando Aldana Franco explicó que el monitor fue concebido para dar seguimiento a pacientes con afecciones cardiacas que requieren reposo domiciliario, mediante el registro de variables como presión arterial, niveles de glucosa y electrocardiograma. 

“La intención del monitor es poder realizar seguimiento de los pacientes que tienen algunas afectaciones cardíacas y que por alguna condición médica pueden estar reposando en su casa”, detalló el docente. 

El sistema integra un algoritmo de decisión, elemento esencial de la patente, que analiza las variables registradas y, en caso de detectar valores de riesgo, envía alertas automáticas al personal médico, hospitales o familiares previamente registrados; esta comunicación se realiza mediante tecnología de mensajes de dos vías (GSM) y Wi-Fi, a través de una aplicación móvil desarrollada por el propio equipo con software de código abierto. 

Entre los principales beneficios del dispositivo se encuentran la posibilidad de atención oportuna ante emergencias, la reducción de traslados innecesarios a hospitales, el monitoreo continuo desde el hogar y el fortalecimiento del acompañamiento médico a distancia.  Aunque el proyecto inició antes de la pandemia por COVID 19, sus creadores reconocen que el contexto sanitario global evidenció la importancia de este tipo de soluciones tecnológicas en salud. 

El proceso para obtener la patente implicó varios años de trabajo y revisiones técnicas; en ese sentido Rosario Aldana Franco subrayó que, además del desafío administrativo, el proyecto representó una experiencia formativa significativa para el estudiante involucrado y destacó que, en general “la participación de los jóvenes universitarios es fundamental”. 

Recordó, además, que el desarrollo del prototipo debía concluirse en tiempo para que Luis Antonio Vázquez Solano presentara su examen profesional, lo que añadió presión al proceso inventivo, pero también fortaleció el trabajo colaborativo. 

Por su parte, José Gustavo Leyva Retureta señaló que una de las mayores fortalezas del cuerpo académico radica en su actualización constante y en la integración de distintas especialidades: “No todos somos especialistas en lo mismo; hay quienes trabajan en mecatrónica, biomédica, materiales, electrónica e Internet de las Cosas; esa multidisciplina ayuda bastante a la generación de tecnología”, afirmó. 

El equipo combina experiencia en el desarrollo de prototipos, investigación aplicada y desarrollo de tecnología, lo que les permite materializar sus ideas en laboratorios propios y avanzar hacia soluciones funcionales. 

Además, reconocieron el acompañamiento de la Oficina de Transferencia de Tecnología de la UV, que ha impulsado una cultura de protección intelectual entre académicos y estudiantes mediante cursos, talleres y asesorías. 

 

Los integrantes del Cuerpo Académico de Ingeniería Transdisciplinar, contaron con el apoyo de la Oficina de Transferencia de Tecnología de la UV para el registro de la patente

 

Con la patente concedida, el siguiente paso es impulsar la transferencia tecnológica para que el dispositivo pueda escalarse y llegar a la población que lo requiere. A su vez, los investigadores buscan consolidar alianzas que permitan su implementación en entornos clínicos y ampliar sus capacidades mediante nuevas funciones digitales. 

Paralelamente, el cuerpo académico continúa desarrollando otros proyectos de innovación tecnológica, incluyendo iniciativas en robótica e ingeniería aplicada, con la participación activa de estudiantes de diversas licenciaturas. 

Para los investigadores de la FIME el objetivo es claro: fortalecer la investigación de frontera, formar talento joven y generar soluciones tecnológicas que contribuyan al bienestar social y al desarrollo del país, manifestaron los entrevistados.