DE PRIMERA MANO
PRI, los números no mienten
Omar Zúñiga
Los números no mienten, en política, menos.
No es para nadie un secreto que el PRI y su marca no son los mejor posicionados hoy en día, o al menos esa es la percepción que se tiene; la realidad es otra.
En la elección del 2024, con alianza de por medio, el PRI en Veracruz obtuvo un 8.9 por ciento de la votación total.
En 2025, apenas un año después, en solitario, el tricolor subió, marginalmente, pero subió, para alcanzar el 11.4 por ciento.
De hecho, en 2021 -para poner las cosas en perspectiva, puesto que es la misma elección del año pasado en que se votaron alcaldes-, el PRI ganó 19 municipios y gobernó a unos 490 mil ciudadanos; en la elección de 2025 ganó 24 municipios y el número de gobernados llega en la actualidad a casi 800 mil.
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Puede gustar o no, pero las matemáticas no mienten y eso es lo que dicen los datos duros.
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Otra cosa que dicen los duros, es que José Francisco Pepe Yunes Zorrilla, abandona el tricolor, para sumarse a otro partido político, concretamente a MC.
La realidad es otra, en MC -como diría el ínclito- ni lo topan; y Pepe apenas este fin de semana estuvo en Huatusco, moviéndose para lo que viene y poniendo desde su trinchera, las cosas a punto para 2027.
Pero al final esa es la estrategia de los que se fueron del tricolor, que no han querido ver los números, los mismos que abandonaron el barco, apenas vieron truncados sus deseos de seguir obteniendo prebendas.
Otros, por supuesto, lo hicieron en consonancia con sus ideales, serán los menos, pero los hay, aunque a decir verdad, la gente tampoco se los cree y ya los llaman “priistas de clóset”.
Al final se han quedado los que deben. Son los que están.
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Contrario sensu, hay personajes a los que también dan las gracias en el edificio de Ruiz Cortines por haberse ido, caso concreto -nos aseguran- es Miguel Macías Parra, que apenas el año pasado hasta deslinde público hizo de su pasado priista y por el que logró su mayor éxito en su carrera política: una Regiduría en Xalapa.
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De cara a la elección de 2027, están conscientes de que no deben hacer lo que nunca debieron hacer: trastocar los liderazgos locales.
Así es, prometen que los liderazgos locales serán respetados en un proceso a ras de tierra, de ensuciarse los zapatos y gastar suela.
Es decir, de hacer lo que hicieron en su génesis y de donde nunca debieron apartarse.
Hoy lo saben y esperan haber aprendido de los errores que los tienen al borde de la extinción: la soberbia de saberse todopoderosos, dueños de vidas y conciencias, en un Estado autoritario que nunca perdía y cuando lo hacía arrebataba (¿les suena conocido a los jóvenes votantes?).
Los priistas químicamente puros, que son los que quedan defendiendo la trinchera, están dispuestos a respetar las reglas y someterse al imperio de la decisión popular, lo que los creó y de donde nunca debieron apartarse.
¡Qué barbaridad!
deprimera.mano2020@gmail.com



