Desinformación y «curas milagro» frenan el sueño de la paternidad, en Veracruz

Juan David Castilla

La proliferación de supuestas soluciones mágicas y la desinformación en plataformas digitales están levantando un muro invisible entre las parejas veracruzanas y la medicina reproductiva.

Especialistas en salud advierten que el estado de Veracruz enfrenta un reto particular, donde el uso de remedios tradicionales y suplementos sin registro sanitario está retrasando hasta en tres años el diagnóstico formal de infertilidad, un tiempo que resulta crítico para el éxito de cualquier tratamiento.

La doctora María de Lourdes Flores Islas, directora médica de Red Crea Fertilidad, explica que médicamente la infertilidad se establece tras un año de relaciones sexuales sin protección y sin éxito.

No obstante, en la entidad se observa una tendencia preocupante: muchas parejas recurren primero a «limpias», infusiones o terapias alternativas antes de pisar un consultorio especializado.

Esta demora es especialmente grave en mujeres mayores de 35 años, para quienes la ventana de oportunidad se reduce a solo seis meses de búsqueda antes de requerir intervención profesional.

El panorama en el estado muestra que las causas de la infertilidad son diversas y no discriminan género. Mientras que en las zonas urbanas de la conurbación Veracruz-Boca del Río y Xalapa se reportan altos índices de endometriosis y alteraciones hormonales, el factor masculino también juega un papel determinante en casi la mitad de los casos.

La especialista, integrante de la Sociedad Europea de la Reproducción Humana y Embriología, enfatiza que es indispensable estudiar a ambos miembros de la pareja para obtener un diagnóstico preciso y diseñar un camino clínico basado estrictamente en evidencia científica.

El riesgo de las llamadas “curas milagro” que circulan en internet no es solo económico. Al apostar por procedimientos no regulados, los pacientes se exponen a un desgaste emocional profundo y, lo más grave, a la pérdida irreversible de su reserva ovárica.

Cada mes que se pierde probando un tratamiento sin sustento científico es un mes menos de probabilidades reales de lograr un embarazo.

La medicina actual ofrece alternativas seguras que van desde el monitoreo ovulatorio y la inseminación intrauterina hasta la fertilización in vitro (FIV), herramientas que hoy están disponibles para parejas heterosexuales, del mismo sexo y mujeres que deciden emprender la maternidad de forma independiente.

La clave del éxito reside en la detección oportuna de antecedentes como irregularidades menstruales o problemas en la calidad espermática. Además del rigor médico, el acompañamiento psicológico se ha vuelto un pilar fundamental en las clínicas de la región, ya que la frustración derivada de la desinformación previa suele impactar la adherencia al tratamiento.