Derrame de chapopote se extiende en Veracruz y Tabasco; hay 39 localidades afectadas

Juan David Castilla

El derrame de chapopote en la zona costera del sur de Veracruz y el norte de Tabasco ha escalado drásticamente, alcanzando ya un total de 39 localidades afectadas a lo largo de 230 kilómetros de costa. La Red Corredor Arrecifal del Golfo de México reportó que la contaminación ha rebasado los límites iniciales, extendiéndose hacia el litoral de la Reserva de la Biosfera de Los Tuxtlas, con presencia de crudo en Catemaco, Roca Partida y Punta Puntilla.

En la Laguna del Ostión, ubicada en el municipio de Pajapan, el petróleo ha invadido áreas críticas de las que dependen nueve comunidades nahuas, generando una parálisis económica total y una profunda incertidumbre sobre la seguridad del consumo de especies como ostión, almeja y jaiba.

La situación se ha tornado crítica debido a la omisión de las autoridades y de Petróleos Mexicanos (Pemex) en la organización de brigadas de limpieza profesionales. Ante la desesperación por la pérdida de sustento y el avance del daño, pescadores y prestadores de servicios de Jicacal se organizaron el pasado 7 de marzo para retirar el chapopote con sus propias manos.

Esta acción comunitaria se realizó sin equipo de protección, capacitación ni herramientas adecuadas, exponiendo a los voluntarios a sustancias cancerígenas y dejando los residuos tóxicos acumulados sin una ruta de disposición final clara.

Hasta el momento, solo en las comunidades Barrillas, Paraíso y Sánchez Magallanes se han visto cuadrillas contratadas por la petrolera, aunque en Tabasco se ha denunciado la exclusión de los trabajadores locales en dichas labores.

La comunidad indígena nahua de El Pescador manifestó una profunda frustración ante el riesgo de perder décadas de trabajo ambiental. Durante 40 años, hombres y mujeres han restaurado manualmente más de 240 hectáreas de manglar y zonas de reproducción del cangrejo azul, esfuerzos que hoy quedan en la incertidumbre por la entrada de hidrocarburos a la laguna.

Para estas comunidades, la Laguna del Ostión no es solo una fuente de recursos, sino un sitio sagrado y un pilar de su identidad territorial. La falta de transparencia oficial sobre el origen y magnitud del derrame impide evaluar el impacto a largo plazo en los sedimentos y en la fauna silvestre, incluyendo manatíes y tortugas marinas que están por iniciar su periodo de anidación en abril.

Frente a la vulnerabilidad extrema de las familias que dependen del ingreso diario, la Red Corredor Arrecifal y las cooperativas pesqueras han formalizado un pliego de exigencias que demanda la investigación y sanción de los responsables de este siniestro.

Urgen la implementación de brigadas de limpieza en todas las playas y ecosistemas, no solo los turísticos, con el pago de jornales justos, equipo de seguridad y atención médica para los expuestos.

Asimismo, solicitan la instalación de centros de rehabilitación para fauna afectada y una indemnización inmediata para comerciantes, pescadores libres y organizados, y restauradores ambientales que han visto interrumpida su vida productiva por una industria a la que nunca dieron su consentimiento.

La emergencia socioambiental continúa activa y los habitantes del sur de Veracruz y Tabasco advierten que la falta de una respuesta contundente por parte del Estado no solo vulnera su derecho a un medio ambiente sano, sino que atenta directamente contra la salud y la supervivencia de las comunidades indígenas que custodian el litoral veracruzano.