Juan David Castilla
Habitantes de diversas comunidades del municipio de Atzalan se manifestaron este lunes en las oficinas de la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP) en la capital veracruzana, para denunciar un presunto acto de corrupción histórica que mantiene en el aislamiento a miles de personas.
Los inconformes señalaron que la carretera San Pedro Buenavista–Plan de Arroyo, una vía estratégica para la región, aparece en documentos oficiales como concluida desde el año 2000; sin embargo, en la realidad física, el tramo sigue siendo una brecha intransitable de piedra y lodo.
Bernardino Martínez Bartolo, representante de los afectados, calificó como inaceptable que tras un cuarto de siglo la pavimentación solo exista en el papel mientras las comunidades sufren las consecuencias del abandono.
El mal estado de esta vía impacta directamente a 12 localidades, entre las que destacan La Fortuna, Novara, San Pedro Buenavista, Zapote Redondo, Vista Hermosa, Copalillo y Nueva Santa. La carencia de una carretera adecuada ha transformado traslados que deberían ser breves en travesías de hasta dos horas para alcanzar el hospital de Plan de Arroyo.
Esta precariedad ha cobrado vidas humanas, pues los manifestantes relataron casos de personas enfermas que han fallecido durante el trayecto al no poder recibir atención médica oportuna, sumado a que las ambulancias y servicios de emergencia se niegan o ven imposibilitados a ingresar a la zona por el riesgo que representa el terreno para los vehículos.
Además de la crisis sanitaria, la falta de infraestructura castiga severamente la economía de los productores locales, quienes dependen de este camino para comercializar sus cosechas.
Atzalan es una zona clave para la producción de cítricos como limón y naranja, además de cultivos de litchi, plátano y guanábana que se pierden o se maltratan debido a las vibraciones y el tiempo excesivo de transporte.
Los campesinos aseguran que los costos de flete se disparan y el valor de sus productos disminuye, sumiendo a las familias en un ciclo de pobreza derivado de la falta de una vía de comunicación digna que les permita competir en los mercados regionales.
Exigencia de una auditoría y obra inmediata
Durante la protesta en Xalapa, la comisión de ciudadanos exigió a la SIOP que se realice una inspección técnica inmediata y se aclare el destino de los recursos que supuestamente se aplicaron hace dos décadas.
Hicieron un llamado urgente a la administración estatal para que se asigne presupuesto real a la pavimentación del tramo, enfatizando que la carretera es una necesidad de vida o muerte para los habitantes de la sierra.
Los manifestantes advirtieron que permanecerán en guardia hasta obtener un compromiso firmado, pues consideran que 25 años de espera son suficientes para una población que solo pide condiciones básicas para trabajar y sobrevivir.
Se espera que en las próximas horas una comisión de la SIOP reciba a los delegados de las comunidades para establecer un cronograma de supervisión, mientras los pobladores reiteran que no aceptarán más promesas vacías ni «obras terminadas» que solo existen en la contabilidad gubernamental.



