Juan David Castilla
El estado de Veracruz ha registrado la presencia confirmada de gusano barrenador en equinos y otras especies domésticas, principalmente en los municipios de Yanga y Cuitláhuac.
De acuerdo con Justino Sorica Ramírez, médico veterinario de la Organización de Jinetes del Estado de Veracruz, se tiene conocimiento oficial de al menos tres casos en caballos, aunque no se descarta que la cifra real sea mayor debido a la falta de reportes en zonas rurales.
La aparición de esta plaga se vincula directamente con la carencia de seguimiento postoperatorio en cirugías veterinarias o el descuido de laceraciones accidentales, las cuales, al quedar expuestas, se convierten en el sitio ideal para que la mosca deposite sus huevecillos, desencadenando la infestación de tejido vivo.
La problemática no se limita al sector ganadero o ecuestre, ya que el especialista detalló que la presencia del gusano barrenador también se ha manifestado en animales de traspatio y compañía, como perros y gallinas de la misma región geográfica.
Más alarmante aún es el reporte de casos aislados en seres humanos, los cuales ya están siendo atendidos por especialistas del sector salud.
Ante este panorama, los médicos veterinarios han enfatizado que, si bien la afectación no es mortal cuando se aplican las medidas de higiene adecuadas y se brinda el tratamiento oportuno, el riesgo real radica en la rápida propagación de la plaga si no se establece un cerco sanitario efectivo en las zonas de mayor incidencia.
Para frenar el avance de la infestación, los expertos recomiendan a los propietarios de animales mantener una vigilancia estricta sobre cualquier tipo de herida, por mínima que sea, asegurando una limpieza profunda y constante.
La aplicación de productos conocidos como “mata gusanos” es fundamental para prevenir que las larvas penetren en el organismo del animal y causen daños mayores a los tejidos.
El seguimiento médico tras cualquier intervención quirúrgica es innegociable, ya que un descuido de apenas unos días puede ser suficiente para que la plaga se asiente y complique el estado general de salud del ejemplar, afectando su valor zootécnico y su bienestar.



