ColumnaSinNombre
Los ¿Aliados? Para el 2027 y el 2030
Pablo Jair Ortega
Aunque todavía falta un ratito, el próximo año en Veracruz se disputarán comicios federales y locales para elegir a diputados, por lo que se supone que desde ahorita ya se andan moviendo los “grillos” para ver cómo quedará el tablero.
En 2025, aquí en la aldea, muchos partidos se envalentonaron (especialmente Movimiento Ciudadano) al presumir que ganaron varios municipios importantes en el estado, arrebatando inclusive algunos a Morena. Esto ha cambiado al paso del tiempo, pues en varios casos la elección fue revisada y se demostró que el partido lopezobradorista había ganado la elección.
Pero también de esos alcaldes “cacareados” por la oposición, algunos decidieron renunciar al partido que los llevó al triunfo para colarse en la llamada 4T.
Los dirigentes de esos partidos de oposición han declarado que han recibido “presiones” los alcaldes para cambiarse a Morena, pero no hay prueba de ello; incluso, como en el caso de Las Choapas, está en veremos su entrada (vía resolución del comité nacional) porque el presidente municipal ha sido señalado de estar involucrado con la delincuencia organizada.
La realidad es que a esos alcaldes no les conviene estar en partidos que ya no les ayudan en algo (como el PRI, que prácticamente está muriendo en Veracruz) y además no son tan tontos como para confrontarse con la gobernadora Rocío Nahle sólo para demostrar que son bien “sacalepuntas” y “contreras”. Incluso liderazgos destacados como el de los hermanos priistas Vásquez Parissi, en Cosoleacaque, mantienen una buena relación con la mandataria. Otro ejemplo es la panista Maryjose Gamboa, en Boca del Río.
Además, muchos de esos ediles siempre quisieron llegar a Morena y sólo necesitaban el trampolín para hacerlo: ganar el cargo por la vía electoral para cimentar su liderazgo, acercarse a los de la 4T y buscar nuevamente la entrada por una vía más reforzada e institucional.
En ese sentido, se espera que el Movimiento Regeneración Nacional haya aprendido de la experiencia en 2025 y esté ahora ajustando lo que se necesite ajustar. Que lo que falló, no vuelva a fallar. Que si hubo exceso de confianza, no vuelva a ocurrir. Que si se puede impedir la entrada de indeseables, se haga, porque el pragmatismo político no siempre es bueno.
¿Y por qué es importante la elección próxima? Porque de ahí depende la fuerza legislativa que acompañará a la mandataria estatal en su tarea de gobernar hasta 2030. Tener una legislatura dividida no le ayuda a ningún gobernante, porque prácticamente pierde poder y todo se estanca, como ocurrió con el caso de la Reforma Electoral en San Lázaro.
En lo local, actualmente son 33 diputados de Morena, más 6 del Partido Verde y dos del Partido del Trabajo. Es decir, la 4T tiene casi la mayoría calificada en el Congreso del Estado con 34 votos de 50, pero depende de uno de los aliados.
En contraparte, los que alguna vez fueron los partidos fuertes, hoy tienen nula presencia en el Congreso: Acción Nacional apenas tiene cuatro diputados (tres de ellos, pluris); el otrora poderoso PRI apenas tiene dos diputados plurinominales y tuvo que aliarse con una ex panista (también pluri) para lograr tener una mini-bancada llamada “Veracruz Nos Une”. Movimiento Ciudadano, por su parte, tiene dos diputados también pluris… y uno de ellos coquetea a cada rato con Morena.
No obstante, los aliados parecen salirse del redil: en la pasada elección municipal, el PT se fue por la libre y todo apunta que tendrá un rompimiento con Morena en Veracruz para el próximo año, especialmente por la influencia del senador Manuel Huerta, quien se decía de izquierda y lopezobradorista, pero hoy es hasta aliado de los apestados Yunes (y todo el berrinche es porque difícilmente llegaría a la gubernatura por el partido guinda que alguna vez presidió, ya que se le están cerrando los espacios en Morena y se está desmantelando su estructura creada cuando fue el delegado federal de los programas del Bienestar).
El Verde también parece tener intenciones de romper e irse solos. En Veracruz ya hay grupos de simpatizantes del fallecido gobernador Fidel Herrera promoviendo a su hijo Javier Herrera Borunda como el candidato de ese partido a la gubernatura para 2030. Una esperanza para muchos que añoran el Fidelato.
A nivel nacional, ambos “aliados” (PT-PVEM) votaron en contra de la Reforma Electoral propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum, lo que —creo— es la antesala para un escenario donde Morena podría ir solo y sin rémoras en futuras elecciones. Por cierto, de los veracruzanos que votaron en contra, fueron tres legisladores precisamente de esos partidos, entre ellos el “candidateado” Javier Herrera.
Por eso la elección de 2027 en Veracruz será interesante, pues ya se verá si se logra un acuerdo y van nuevamente en alianza Morena, el Verde y PT; o sencillamente, como en 2025, va cada quien por su camino.
Por lo pronto, del lado opositor, se ve difícil una alianza oficial PRI-PAN; según números nacionales dados a conocer este domingo en el diario La Jornada (en la nota titulada “Por su alianza con el PRI, el PAN perdió la mitad de sus votos en 2024”), al blanquiazul le costó muy caro aliarse con el tricolor. Movimiento Ciudadano también se ha descartado, en espera de que muchos priistas o panistas vayan a MC como el barco donde puedan salvarse.
Y es que según esto, se anda cocinando en Veracruz una mega-alianza medio rara que tiene mezcla de todo: morenistas resentidos-vengativos, panistas en la incertidumbre, priistas que buscan sobrevivir y todo aquel que busca tumbar a la 4T en Veracruz, usando la bandera de Movimiento Ciudadano.
Si no me cree, pregúntele al senador Huerta, con abanderados en ese partido en la pasada elección municipal que hasta han encarado a la presidenta Claudia Sheinbaum; a ese mismo partido, curiosamente también está llegando la avanzada del candidato perdedor de la gubernatura, el priista Pepe Yunes, quien ya también se anda promoviendo a la gubernatura… otra vez.
A ver si les sale el experimento a los de esa “mega-alianza”, porque hay muchos intereses de por medio y hasta el momento como que no se les ve ánimo a panistas y priistas para volver a ser amigos, aunque sea de mentiritas.



