Juan David Castilla
Tras un año de monitoreo sistemático de la calidad del agua, el colectivo Pueblos Unidos de la Cuenca Antigua por los Ríos Libres (Pucarl) denunció la presencia crítica de contaminantes y bacterias coliformes en diversos puntos del río Pescados.
Alejandro Gallardo, integrante de la organización, señaló que el análisis de laboratorio identificó niveles alarmantes de E. coli (materia fecal), especialmente en zonas detectadas como focos rojos, entre las que destaca el área del Puente del Diablo.
El activista subrayó que esta situación es de pleno conocimiento para las autoridades, quienes han omitido resolver el problema de las plantas de tratamiento de aguas residuales que actualmente operan apenas a un 20% o 30% de su capacidad, o que simplemente no funcionan, convirtiendo al río en un receptor de descargas crudas.
La problemática ambiental se agudiza durante la temporada de estiaje, cuando el descenso en el nivel del flujo permite la aparición del «espumero», una acumulación de residuos químicos provenientes de las industrias del café y la caña.
Alejandro Gallardo advirtió que el gremio de defensores del río ya documenta pruebas y evidencias, como la mortandad de peces en remansos, para enfrentar legalmente a los ingenios y empresas responsables de estos vertimientos.
Ante la falta de sensibilidad institucional, el colectivo ha optado por promover soluciones desde la base comunitaria, impulsando el uso de ecotecnias como baños secos y biodigestores en los hogares y establecimientos de la cuenca para mitigar el impacto de los desechos humanos en el ecosistema.
Además de la contaminación biológica e industrial, el Pucarl mantiene una vigilancia permanente ante el posible retorno de empresas trasnacionales interesadas en la explotación del río. Aunque la empresa Odebrecht se retiró de la zona, el activista alertó que otros grupos empresariales han manifestado su intención de reactivar proyectos de presas, lo que obliga al movimiento a mantenerse en asamblea permanente.
A estas amenazas se suman factores como la deforestación desmedida, los monocultivos y la expansión demográfica, elementos que presionan la salud de la cuenca y exigen una respuesta coordinada entre los pueblos que dependen del río para su sustento y el desarrollo del turismo de aventura.
Alejandro Gallardo hizo un llamado a los visitantes que acuden a Jalcomulco para que realicen sus actividades con responsabilidad ambiental, evitando el abandono de basura en las riberas y respetando el entorno natural.
Recalcó que la lucha de las comunidades nahuas y mestizas de la región no ha terminado, sino que se encuentra en una etapa de documentación y propuesta para asegurar que el río Pescados permanezca libre de represas y limpio de contaminantes.
La organización reiteró que la salud del río es vital para la economía local y la biodiversidad de Veracruz, por lo que continuarán denunciando cualquier irregularidad que atente contra el derecho humano a un medio ambiente sano.


