Juan David Castilla
En la localidad de Nuevo Amelco, municipio de Apazapan, se registró un ataque armado que cobró la vida de dos jóvenes mecánicos, de 15 y 18 años de edad, en el interior de una vivienda.
Vecinos de la pequeña comunidad alertaron a las autoridades tras escuchar múltiples detonaciones de arma de fuego provenientes del inmueble donde se encontraban las víctimas, quienes se dedicaban a reparar motocicletas en la zona.
Tras cometer el crimen, los agresores lograron huir del sitio, dejando tras de sí un clima de hermetismo y temor entre los habitantes de este municipio ubicado en la zona de la cuenca del río La Antigua, muy cerca de Jalcomulco, una zona ampliamente conocida por el ecoturismo.
Las víctimas fueron identificadas como Alejandro “N”, de 15 años, y Kevin “N”, de 18 años, ambos originarios del municipio de Puente Nacional pero con residencia en la comunidad mencionada.
Lugareños que conocían a los jóvenes destacaron que eran ampliamente populares en la región debido a su oficio, pues brindaban mantenimiento cotidiano a un gran número de motocicletas de los pobladores locales.
Testimonios recabados en el lugar describieron a los fallecidos como personas tranquilas y dedicadas a su trabajo, asegurando que no tenían conflictos aparentes con nadie, lo que ha profundizado la indignación social ante la naturaleza del doble homicidio.
A raíz del ataque, se desplegó un intenso operativo de seguridad en Nuevo Amelco y sus alrededores, contando con la participación de corporaciones policiales y efectivos del Ejército Mexicano.
Durante varias horas se instalaron retenes y puntos de revisión en las vías de comunicación que conectan con Apazapan y Puente Nacional; sin embargo, las autoridades no han reportado personas detenidas relacionadas con estos hechos.
Personal del Servicio Médico Forense (Semefo) realizó el levantamiento de los cuerpos de Alejandro y Kevin para trasladarlos a las instalaciones correspondientes, donde se llevarán a cabo las diligencias de rigor y la necropsia de ley.
La doble ejecución ha provocado una reacción inmediata de los habitantes tanto de las comunidades rurales como de la cabecera municipal de Apazapan, quienes han manifestado su exigencia pública para que el crimen no quede impune.
La población demanda a la Fiscalía General del Estado (FGE) un esclarecimiento expedito de los hechos y la identificación de los responsables, al tiempo que solicitan un reforzamiento permanente de la vigilancia en la zona para prevenir nuevos episodios de violencia.



