La vuelta a Veracruz en un teclazo
Las obras chambonas del cuitlahuismo
Yamiri Rodríguez Madrid
Apenas el 14 de julio de 2024, el entonces gobernador Cuitláhuac García Jiménez cortó el listón inaugural del Puente de los Insurgentes de 1812 que sustituiría al Puente del Diablo, deteriorado luego de más de 400 años de historia y el paso de los pesados tráileres de la Coca-Cola, la Nestlé, los cañeros y los 15 mil vehículos que, en promedio, circulan por esa zona de Coatepec. Según se expuso en esa ocasión, la inversión fue por 24 millones 979 mil pesos y la antigua estructura sería conservada como parte del patrimonio colonial e histórico de Veracruz.
Pero la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP), en esta nueva administración estatal realizará, a menos de dos años de haber sido inaugurado, el reemplazo de pavimento en los accesos y la rehabilitación de juntas de dilatación en el flamante puente, trabajos que se prolongarán hasta el 30 de abril. Una muestra más de las obras chambonas que se hicieron en el sexenio anterior.
El de Cuitláhuac no se caracterizó por ser un gobierno constructor y las pocas obras que hizo, las realizó terriblemente mal. Recordemos que en noviembre del año pasado otra vez la actual administración estatal tuvo que intervenir en trabajos mayores sobre el puente de “Las Trancas”, denominado técnicamente “Paso Superior Vehicular (PSV) sobre la carretera Federal 140 Xalapa–Veracruz”, debido a las riesgosas fracturas que presentaba, aún y cuando había sido inaugurado en diciembre de 2023.
Y como esas dos, hay muchas otras obras más que se presumieron con bombo y platillo, pero que a la vuelta de la esquina han salido mucho más caras por los presupuestos que la nueva administración estatal le ha tenido que destinar no para mantenimiento, sino para intervenciones mayores, pues la “calidad” con que se construyeron ponen en riesgo la vida de miles de familias que a diario tienen que circular por ahí; son recursos públicos que bien podrían ser utilizados para otra cosa si alguien hubiera hecho bien su trabajo. Son igual de grave sus chambonerías, que los puentes que se edificaron en el fidelato que no conectaban a ningún lado.
Al final, el costo de poner en puestos clave como la SIOP, a familiares y cuates, no solo impacta en el descrédito de una administración, sino en el día de miles de veracruzanos que creyeron que venían a hacer las cosas mejores y diferentes. Esa fue la herencia que dejó el cuitlahuismo.
@YamiriRodriguez



