Juan David Castilla
En el marco de la conmemoración del Día de la Niña y el Niño este 30 de abril, datos de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) revelan que en Veracruz el 3.8 por ciento de la población de entre cinco y 17 años vive con alguna discapacidad o enfermedad crónica que demanda cuidados específicos de manera permanente.
Esta cifra se da a conocer en un contexto estatal donde la población menor de 18 años representa poco más de una cuarta parte del total de habitantes, subrayando la magnitud de un sector que requiere políticas públicas de inclusión y soporte familiar.
El Inegi destaca que la necesidad de asistencia presencial es ligeramente superior en los hombres (3.9 por ciento) que en las mujeres (3.6 por ciento), lo que orienta la atención hacia programas de salud y educación adaptados a estas condiciones desde los primeros años de vida.
La labor de las personas cuidadoras en Veracruz es intensiva, dedicando un promedio de 13.8 horas semanales exclusivamente a la vigilancia presencial o a estar al pendiente de los menores.
A esta carga se suman actividades fundamentales para el desarrollo integral, como la alimentación (4.5 horas), la terapia o ejercicios de rehabilitación (4.3 horas) y el apoyo en tareas escolares (3.4 horas).
Inegi indica que esta dinámica de cuidados no solo define la rutina de los hogares veracruzanos, sino que evidencia la importancia de fortalecer las redes de apoyo institucional, dado que el tiempo dedicado a jugar, leer o consolar a los menores con discapacidad promedia apenas las 4.6 horas a la semana debido a la saturación de otras responsabilidades asistenciales.
En cuanto a la población de 12 a 17 años con discapacidad que requiere cuidados, el uso de medios de comunicación masiva ha tomado un papel preponderante en sus actividades cotidianas.
Se estima que los adolescentes veracruzanos en esta condición dedican un promedio de nueve horas semanales a ver películas, series o videos a través de dispositivos electrónicos, y 8.4 horas adicionales a la consulta de redes sociales como WhatsApp e Instagram.
En contraste, señala que las actividades de recreación física o cultural fuera del hogar presentan los promedios más bajos, con apenas tres horas semanales dedicadas a visitas a museos, cines o teatros, lo que pone de manifiesto las barreras de accesibilidad y movilidad que aún persisten en las ciudades del estado.



