Apagones en Veracruz exhiben debilidades  de la CFE ante ola de calor, denuncian

Juan David Castilla

Pobladores de la zona costera de Veracruz denunciaron que los constantes apagones que azotan a los municipios del litoral del Golfo de México evidencian una problemática que va más allá de simples fallas técnicas.

Jorge Morales Barradas, vocero del movimiento de resistencia civil «La Leyenda de Chucho el Roto», acusó que la falta de suministro eléctrico afecta prácticamente a toda la zona costera veracruzana, agravándose drásticamente con el incremento de las temperaturas en este mes de mayo.

Indicó que los casos críticos como los de Úrsulo Galván y la zona turística de Chachalacas muestran que las interrupciones persisten por varios días, dejando a habitantes y comerciantes sin los servicios básicos necesarios para enfrentar las condiciones climáticas extremas; sin embargo también han sido constantes los casos en el puerto de Veracruz.

De acuerdo con el análisis de la organización civil, el problema radica en deficiencias de fondo dentro del Sistema Eléctrico Nacional, específicamente en las etapas de generación, transmisión y distribución de energía.

Morales Barradas señaló que a pesar de las inversiones millonarias destinadas en años recientes para la adquisición de plantas generadoras y el fortalecimiento de la infraestructura bajo una estrategia de soberanía energética, los resultados en el usuario final siguen siendo deficientes.

Los quejosos señalan que, aunque el gobierno federal impulsa una política de “justicia energética”, la realidad en el terreno muestra una red eléctrica rebasada por la demanda que generan las altas temperaturas, lo que expone la fragilidad de los transformadores y las líneas de conducción que abastecen a las viviendas.

El vocero del movimiento comentó que la recurrencia de estos apagones cada temporada de calor sugiere que no se trata de incidentes aislados, sino de una debilidad estructural que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) no ha logrado mitigar de manera integral.

A su juicio, la infraestructura actual parece insuficiente para soportar la carga adicional que implica el uso de sistemas de refrigeración y aire acondicionado en las zonas costeras, lo que provoca el colapso de transformadores que, en muchos casos, solo reciben reparaciones temporales.

Agregó que esta situación genera un ciclo de fallas que afecta la calidad de vida y la economía regional, especialmente en municipios cuya actividad principal depende del turismo y la conservación de alimentos.