Juan David Castilla
Tras meses de mantenerse en un promedio de 20 pesos, el precio del kilogramo de tortilla en la capital veracruzana registró un incremento significativo, comercializándose ya entre los 22 y 23 pesos en diversos sectores de la ciudad.
El ajuste ha generado inquietud entre los consumidores, quienes ven cómo el encarecimiento de este alimento indispensable reduce el poder adquisitivo de las familias, sumándose a las alzas recientes en otros productos de la canasta básica.
En establecimientos del barrio de San José, trabajadores del sector señalaron que el ajuste fue una medida inevitable para evitar el cierre de negocios.
Guadalupe, empleada de una tortillería local, explicó que el aumento sostenido en insumos críticos como la harina de maíz, el gas, la energía eléctrica y los recientes ajustes salariales hicieron imposible sostener el precio anterior.
Para muchos propietarios, este cambio busca equilibrar los costos de producción que han escalado de forma generalizada en el primer semestre del año.
Para las familias xalapeñas, este incremento de hasta tres pesos por kilogramo representa un gasto acumulado considerable al finalizar el mes.
Los habitantes coinciden en que la situación económica se vuelve cada vez más compleja, pues la tortilla es la base de la alimentación diaria y su costo influye directamente en el presupuesto destinado a la supervivencia básica.
Por su parte, los industriales de la masa y la tortilla no descartan nuevos ajustes si los precios de los insumos internacionales y los combustibles continúan su tendencia al alza.



