Gobernar sin poses adoptadas / Manolo Victorio

Carpe Diem

Manolo Victorio

Gobernar sin poses adoptadas

La política está poblada de lugares comunes, las frases bastón que se usan hasta el descaro, hacen indigesta la narrativa a la mayoría de los actores que se dedican profesionalmente a esta actividad.

Las muletillas discursivas sirven muchas veces para ocultar la ineficacia y falta de empatía con la gente.

Cuando una persona pública conecta con la gente, se palpa al bote pronto.

La gente identifica al primer contacto a los políticos o gobernantes que se mueven en una burbuja cuidada, que se mueven en ecosistemas diseñados por los mercadólogos de redes sociales para hacerlos parecer lo que no son, revistiéndoles de una personalidad artificial que se cae tarde o temprano.

La frase «gobernar desde el territorio, más que desde el escritorio», parece un concepto gastado cuando quien la ondea carece de raigambre popular, sin embargo, es un estandarte cuando los puestos de elección popular se logran, precisamente, en el contacto directo con la ciudadanía.

El sábado 16 de mayo, la presidenta municipal de Veracruz, Rosa María Hernández Espejo, se apersonó en el sitio de un incendio en un tiradero clandestino a espaldas del fraccionamiento Lomas del Ángel.

No fue una visita protocolaria, ni una estrategia para subir los likes en la red social o la aprobación en la percepción de un gobierno cercano, fue un ejercicio de convicción personal enmarcado en la solidaridad, más que un movimiento de propaganda de culto a la imagen.

Rosa María supervisó personalmente las labores, detalló los recursos desplegados —alrededor de 16 pipas de agua de distintos órdenes de gobierno— y anunció medidas concretas: dictamen ambiental para clausura del predio, colocación de malla perimetral y sanciones a quienes sigan arrojando basura en la zona.

En un contexto donde los incendios en tiraderos clandestinos se han vuelto recurrentes en Veracruz y muchas otras ciudades mexicanas, esta respuesta combina presencia visible, coordinación interinstitucional y señales de autoridad.

La alcaldesa no solo acompañó a bomberos y Protección Civil, sino que explicitó que el sitio será cerrado con apoyo de la Secretaría de Medio Ambiente estatal y la Procuraduría Estatal de Protección al Ambiente.

Ahí radica la diferencia relevante respecto a la pasividad o la mera reacción emergente que ha caracterizado a muchas administraciones locales ante este tipo de problemas.

Realismo sin adornos, sincronía de la palabra y la acción. La presencia de Rosa María en el lugar de los hechos obedece a una disciplina aprendida desde sus inicios en el oficio de reportear in situ los hechos noticiosos, más que a una ambición por el culto a la imagen.

El tiradero clandestino no apareció ayer. Es el síntoma de un fracaso prolongado en la gestión integral de residuos: recolección insuficiente, falta de cultura ciudadana, ausencia de alternativas formales y, con frecuencia, tolerancia o complicidad que permite que estos sitios prosperen. La alcaldesa reconoció la recurrencia del incendio y llamó a la población a dejar de quemar y arrojar basura.

Han transcurrido apenas 138 días en el ejercicio de gobierno municipal. Los dichos y los hechos en los temas espinosos como la distribución del agua potable, concesión leonina entregada a Grupo MAS y el robo del alumbrado público que intentó prolongar estos cuatro años de administración de Rosa María la empresa Wardenclyffe Veracruz Puerto S.A.P.I. de C.V. con el cobro criminal de 16 millones de pesos al mes, son dos temas torales que pesan como la plancha del Pípila en el lomo del pueblo.

La vida cotidiana en el día a día del quehacer gubernamental, en el contacto directo con los ciudadanos, también pavimenta el camino de la alcaldesa porteña en la atención 24/7 a quienes la llevaron a palacio municipal con su voto.

No más reinis de salón de belleza como parapetos del poder real usado con fines patrimonialistas.

La presencia y esencia de la alcaldesa porteña se irá consolidando día tras día, hasta convertirse en icono que gane elecciones en el proceso venidero.

Al tiempo, dirían los clásicos.

… de otro costal.

La fauna rapaz que nos dejó Cuitláhuac García Jiménez.

En política, pocos arquetipos son tan repetidos como el del luchador social que, al llegar al poder, se convierte en lo que antes denunciaba.

Zenyazen Roberto Escobar García encarna ese tránsito con precisión quirúrgica.

De maestro de telebachillerato a diputado local, presidente de la Junta de Coordinación Política, secretario de Educación y ahora diputado federal por Córdoba, su trayectoria no es de servicio, sino de ascenso en el uso y abuso del poder con fines patrimonialistas.

Veracruz bajo el primer gobierno morenista ha sido, en materia de corrupción, una decepción amarga.

Casi todos los colaboradores cercanos de Cuitláhuac García Jiménez terminaron señalados por enriquecimiento inexplicable. El diputado Zenyazen Escobar no es la excepción, es ejemplo descarado que tizna con sus escándalos a la actual administración.

El incidente del yate «Escualo» en el Estero, con cuatro jovencitas lesionadas, no es solo un accidente náutico; es la imagen de quien se pasea por la Riviera Veracruzana mientras la gente que supuestamente representa sigue esperando resultados.

Esto no es solo un problema de un diputado. Es sello distintivo de una generación de cuadros morenistas que llegaron prometiendo transformación y terminaron reproduciendo —con mayor descaro— los vicios que decían combatir.

La fauna nociva que dejó Cuitláhuac no desaparecerá sola. O Morena la purga de cara a la elección intermedia del 2027, o esa misma fauna terminará sepultando lo que queda de su credibilidad en Veracruz.

columnacarpediem@gmail.com