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¿Qué le pasó a Zenyazen?
Pablo Jair Ortega
Los buenos amigos
también deben señalar errores
a quienes la están regando.
—Chopenjawer
Más allá de su pasado como físicoculturista bailarín de fiestas, a Zenyazen Escobar García lo hemos visto tener una carrera política meteórica.
Primero lo conocimos como un diputado local destacado entre sus compañeros; quizás no era el más brillante, pero se entendía que Morena (el partido al que pertenece) estaba cosechando talentos provenientes de los barrios, de las aulas, de la calle, del campo, de las comunidades, etc., alejada de las cúpulas y élites políticas vetustas que hundían al estado de Veracruz.
En este sentido, si bien no tenía la elocuencia o conocimientos profundos de la política, el perfil del joven legislador era de la nueva clase política que se estaba formando. Ahí en el Congreso del Estado se le conoció sencillo, sin mucha pose, usando zapatos Flexi o tenis. Su propia gente cercana contaba que rentaban lugares cercanos y no tenían comodidades o privilegios como los funcionarios de antes.
Y es que eso siempre ha sido la bandera de la 4T-Morena: la austeridad; quitarse los lujos que los políticos de antes disfrutaban.
Debe decirse que la bancada donde estuvo todavía luchó como grupo minoritario, pero aguerrido. Tenían enfrente al tenebroso ex gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, un personaje con mucha más experiencia que cualquiera de la bancada morenista y con control pleno del poder legislativo.
Su gran salto fue a la Secretaría de Educación de Veracruz, una vez que Morena (con Cuitláhuac García) ganó la gubernatura en 2018.
Desde ahí comenzó a tener más reflectores y se le acercó más la gente a sabiendas del poder que tenía como titular de una de las oficinas con más recursos en el Gobierno del Estado.
Su papel como secretario puede decirse que fue regular, tomando en cuenta que eran los inicios de un gobierno de izquierda en Veracruz con una nueva clase gobernante. Logró mantener una relación estable con los sindicatos que controlan al magisterio e incluso se recuerda que a los burócratas de la SEV les hizo participar en eventos políticos a favor de Morena, llevándolos a marchas multitudinarias (con todo y que algunos empleados de la SEV son muy “chocosos”).
Pero ahí en la SEV empezó a cambiar mucho el “Zen” (como le dicen algunos y algunas cercanas).
Dicen que hay tres cosas en la vida que no puede ocultar una persona: lo enamorado, lo… tonto y lo millonario.
Pues bien, del diputado humilde de ropa y calzado sencillo, pasamos al titular de la SEV con zapatos Ferragamo y camionetas Suburban con todo un séquito de colaboradores. También se rumoraba de negocios como restaurantes o que estaba construyendo inmuebles (principalmente viviendas) en fraccionamientos de Xalapa. Aparte, varias veces llegó lesionado a las oficinas de la SEV por su afición a deportes extremos como correr con vehículos raizer en las dunas de Chachalacas.
En la locura del poder, “Zen” llegó al grado de perderse de los escoltas para irse a asuntos privados, lejanos a su tarea como secretario de Educación.
Con todo y los señalamientos de presunto enriquecimiento, Zenyazen se mantuvo como secretario, la libró, y llegó a ser diputado federal en 2024 por el distrito 16 de Córdoba.
En ese entonces, si bien no tuvo una participación activa en la campaña de la entonces candidata a la gubernatura, Rocío Nahle, de repente aparecía en eventos masivos. No obstante, era sabido que no era parte del círculo cercano a la hoy gobernadora.
Aún así, sus colaboradores aseguraban por la Virgen del Perpetuo Socorro y la de los Lagos que Zenyazen regresaría a la Secretaría de Educación; que el “acuerdo” (más falso que un billete de 30 pesos) era que tomaba protesta como legislador federal para luego pedir licencia e integrarse al gabinete de la mandataria estatal… algo que nunca ocurrió.
La sana distancia de la gobernadora con el diputado es notable. Coinciden y se han saludado, pero hasta ahí. No se sabe que exista una relación estrecha o de comunicación diaria.
Durante todo este tiempo, Zenyazen ha estado haciendo su “talacha” legislativa en la Cámara de Diputados como coordinador de los diputados veracruzanos, con apariciones en tribuna y apareciendo en reflectores de vez en cuando. Todo tranquilo y tropical.
Pero la vida puede cambiar de intensidad de un momento a otro.
El sábado 16 de mayo, en la zona de manglares del Estero de la Riviera Veracruzana (Boca del Río) un yate denominado “Squalo” se incendió. Por ahí andaba casualmente el legislador en una moto acuática y se confirmó en varias fotografías al momento del siniestro.
Esto hizo suponer que Zenyazen era el dueño del yate incendiado, pero horas después rechazaría esa versión en redes sociales. Según la explicación del ex titular de la SEV, él iba paseando en compañía de su hija, cuando vio el incidente y se acercó para ayudar.
Pero el auxilio le costó caro y el escándalo creció. Aparte, no le ayudaba mucho la justificación porque se supone que siendo legislador de la 4T, lo que menos se esperaría es que tuviera una moto acuática para pasear por los manglares (en una zona donde, por cierto, viven muchos riquillos) o que usara un bañador de diseñador que se sabría luego costaba algo así como 6 mil pesos, habiendo “chors” de 100 pesos en la paca.
El asunto quizás se hubiese convertido sólo en la anécdota del fin de semana —porque ocurrió en sábado y ese tipo de noticias se diluyen al paso de las horas— pero quien insistió fue el propio Zenyazen: en redes sociales informaba que le estaba dando seguimiento al tema, que apoyó con las curaciones a una de las personas rescatadas (incluso las hizo participar en un video) y así fue alimentando con más gasolina a la hoguera.
El colmo fue que, al parecer, le pegó en el ego que lo exhibieron en bañador de lujo, y para eso subió unas fotos medio grotescas de cuando era chamaco fitness mamá-dolores, así como memes para pitorrearse de la situación.
Se puede decir que Zenyazen robó el foco de atención, pero no por una labor legislativa o lucha política, sino por las payasadas que estaba difundiendo para “combatir” un sainete.
El sketch cómico-mágico-musical duró un rato (en gran parte, gracias al legislador) y se fue perdiendo por otras noticias que nunca faltan, pero este jueves volvió a las andadas.
En plena sesión de la Cámara de Diputados realizada este 28 de mayo, Zenyazen volvió a ser noticia nacional (trending en redes sociales) porque intentó agarrarse a golpes con un castroso diputado de la oposición. Lo anterior sería normal en la política mexicana tan apasionada y polarizada, pero los videos muestran al legislador en estado inconveniente.
Quienes conocimos a Zenyazen en sus inicios, sabemos que no actuaba así tan a la ligera; que su forma de tratar a la gente es de otra manera; que no llegaba a estos escenarios violentos de confrontación cantinesca.
Y vaya, los que también hemos bebido alcohol en exceso, sabemos cómo se ve una persona borracha. Negarlo o ocultarlo, no ayuda en nada.
¿Qué le pasó a Zenyazen? Quizás fue el exceso de poder, el mismo que dicen los viejos y sabios políticos que marea a los inteligentes, pero vuelve locos a los que no lo son.
Siendo todavía una persona relativamente joven, quizás tenga todavía una carrera política por delante, pero con estos escándalos es difícil mantenerse. Su propio partido, sus jefes políticos, quizás ya le pidieron que se vaya a descansar por un tiempo para que atienda sus asuntos personales, que se recupere —si la tuviera— de su adicción. Sería lo mejor para él y el partido que representa.
Él mismo, en el pasado, ya ha contado públicamente que ha superado sus demonios desde la juventud, pero estos nunca desaparecen del todo y es una batalla diaria.
Anoche, una de mis mejores amigas me decía algo en lo que creo que tiene mucha razón: “Independientemente del tema de adicciones, el problema que tiene es que, evidentemente, ahora hay muchísimos más perfiles en Morena. Cuando él triunfó es porque era lo que había, no había más, no había otros. Entonces, él era el único, el amo y el señor, e hizo lo que quiso. Él ya fue una cosa, como Patochi. Esos estilos se extinguieron de inmediato”.
Y sí: quizás no estaba preparado para esa carrera meteórica en menos de 10 años, pero siempre hay tiempo para recomponerse, frenando tantito a los excesos.



