Científicos combaten expansión de malanga con biotecnología aplicada al mango en Actopan

Juan David Castilla

La rápida expansión del monocultivo de malanga en la cuenca baja del río Actopan encendió las alertas de los comités de sustentabilidad, debido al desplazamiento de los sistemas agroforestales tradicionales de mango que durante décadas sirvieron como reguladores climáticos y refugio de biodiversidad en la zona central del estado.

Frente al derribo del 80 por ciento de la masa arbórea frutal del municipio, expertos universitarios diseñaron un modelo de transición agroecológica enfocado en la manufactura de subproductos de alto valor comercial dentro de la rama farmacéutica y del cuidado personal este martes 9 de junio.

Los análisis de viabilidad técnica coordinados por la investigadora Olga Caro García demuestran que las mermas operativas del mango pueden transformarse en activos financieros si se procesa la materia orgánica residual de las huertas.

El plan piloto instruye a los ejidatarios en técnicas de laboratorio para obtener microdosis vegetales a partir del follaje, ungüentos dermatológicos con base en la corteza y aceites esenciales extraídos del hueso del fruto, diversificando la matriz de ingresos de las cooperativas agrícolas frente a los vaivenes del mercado tradicional.

Los defensores del territorio recalcaron que esta reconversión industrial es la única alternativa viable para frenar el avance de cultivos hidróvoros que erosionan el suelo y agotan los mantos acuíferos del sector.

Con ello se demuestra que la conservación ecológica de las llanuras veracruzanas puede ser económicamente competitiva mediante el uso consciente de la ciencia, devolviendo el valor a una actividad que por generaciones ha sostenido la economía de la región.