La rebelión del agua / Alejandra Herrera

La rebelión del agua

RESULTA Y RESALTA
Alejandra Herrera

RESULTA que, nuevamente quedó en evidencia el hartazgo de la población en contra del servicio de agua que brinda Grupo MAS, luego de que en la sesión de cabildo abierto que llevó a cabo este martes el Ayuntamiento de Veracruz, ciudadanos y activistas aprovecharon este espacio con la finalidad de solicitar la extinción de dicho organismo.

Y es que más allá de la simple protesta contra la empresa concesionaria, la ciudadanía mandó un mensaje claro: Grupo MAS perdió desde hace mucho la confianza de los usuarios.

Casi desde que inició operaciones la empresa, a finales del gobierno de Ramón Poo y principalmente en los gobiernos de Fernando Yunes y Patricia Lobeira, el debate público giró en torno al contrato, al título de concesión y a los litigios que pueden conllevar la recisión del servicio.

Sin embargo, hoy el tema ya es otro. Los ciudadanos consideran que el servicio que brinda la empresa no corresponde a lo que cada usuario paga.

Los más de 56 mil cortes de agua reportados durante el año pasado pone en evidencia que las supuestas inversiones no corresponden a la realidad que viven de forma cotidiana los ciudadanos, los cuales al abrir la llave esperan contar con el vital líquido y además de calidad.

Grupo MAS ya no enfrenta solamente las auditorias que se le realizan, sino que está bajo el escrutinio de la población que se expresó dentro del propio Cabildo, que es el máximo órgano del gobierno municipal.

Lo anterior marca un punto clave: la discusión ya no se centra únicamente en los escritorios para analizar el contrato, ahora está entre los ciudadanos, quienes hicieron una evaluación del servicio de agua en Veracruz en un nuevo nivel de intensidad.

RESALTA que las críticas en contra de Grupo MAS ya no sorprenden a nadie, ya que eso ha ocurrido desde el inicio de la concesión, lo importante es que la inconformidad es ya generalizada, hay un descontento colectivo que en encuentra cada vez más eco entre los diferentes sectores de la sociedad.

Durante años, los usuarios han señalado cobros excesivos, deficiencias en el servicio, agua “churria”, fugas persistentes, falta de suministro, entre otras anomalías que no han podido ser resueltas.

La empresa ha respondido en varias ocasiones defendiendo sus supuestas inversiones, sus indicadores y principalmente el marco legal de la concesión, pero ni eso resuelve la perdida de confianza por parte de la ciudadanía.

Eso es lo que hoy estaría enfrentando Grupo MAS, no sólo las auditorías y la revisión contractual, sino la creciente percepción ciudadana y con ello su legitimidad.

La sesión de cabildo abierto funcionó como un termómetro social y más allá de que las quejas y la inconformidad de la gente haya desaparecido, más bien dejó en claro que la paciencia parece habérseles terminado.