Mesa de Redacción
Atlas de Riesgo: la prevención que salva vidas
Enrique Yasser Pompeyo
En materia de protección civil, pocas herramientas son tan valiosas como aquellas que permiten anticiparse a la tragedia.
Los desastres naturales no siempre pueden evitarse, pero sí es posible reducir sus efectos cuando las autoridades cuentan con información precisa para tomar decisiones oportunas.
Por ello, resulta alentador escuchar el mensaje de la secretaria de Protección Civil de Veracruz, Guadalupe Osorno Maldonado, sobre la importancia de que los municipios desarrollen y actualicen sus Atlas de Riesgo.
La experiencia reciente ha dejado lecciones importantes. Municipios como Xalapa y Poza Rica, que cuentan con sus atlas actualizados, han demostrado que la planeación basada en el conocimiento del territorio es una inversión indispensable.
No se trata únicamente de cumplir con un requisito administrativo; se trata de identificar zonas vulnerables, prever escenarios y establecer estrategias que permitan proteger a la población y reducir pérdidas materiales.
Uno de los aspectos más relevantes de las declaraciones de la funcionaria es el énfasis en que elaborar un Atlas de Riesgo no tiene por qué representar una carga imposible para los ayuntamientos.
Desde el Gobierno del Estado existe acompañamiento técnico, asesoría permanente e incluso alternativas para que sean los propios municipios quienes desarrollen esta herramienta con recursos mínimos: personal capacitado, una computadora y la voluntad política de priorizar la prevención.
Este enfoque rompe con la idea de que la gestión del riesgo depende exclusivamente de grandes inversiones o de la contratación obligatoria de empresas especializadas.
Si un municipio decide recurrir a servicios externos, contará también con el respaldo institucional para revisar y fortalecer el trabajo realizado. Pero si opta por construir su propio atlas, encontrará puertas abiertas y apoyo técnico para lograrlo.
La instrucción de mantener una comunicación constante con los ayuntamientos durante toda la temporada de lluvias y ciclones es una señal positiva.
Más que imponer plazos difíciles de cumplir, se apuesta por la sensibilización, el acompañamiento y la corresponsabilidad entre los distintos órdenes de gobierno.
Hoy, cuando el cambio climático intensifica fenómenos meteorológicos y aumenta la exposición de miles de familias a inundaciones, deslaves o afectaciones por lluvias extremas, los Atlas de Riesgo dejan de ser documentos que descansan en un escritorio.
Son instrumentos vivos para orientar el crecimiento urbano, planear obras públicas, definir rutas de evacuación y tomar decisiones informadas antes, durante y después de una emergencia.
La verdadera transformación en materia de protección civil ocurre cuando la prevención deja de verse como un gasto y se entiende como una inversión en seguridad, desarrollo y bienestar.
Cada municipio que actualiza su Atlas de Riesgo fortalece su capacidad de respuesta y, sobre todo, protege lo más valioso: la vida de sus habitantes.
La prevención rara vez ocupa los titulares cuando funciona. Sin embargo, detrás de cada desastre evitado o de cada respuesta eficaz, suele existir una decisión responsable tomada con anticipación.
Los Atlas de Riesgo representan justamente eso: el compromiso de gobernar pensando en el futuro y de construir comunidades más seguras y resilientes para todos.
enriquepompeyo@hotmail.com



