Juan David Castilla
La detección de múltiples casos de gusano barrenador en animales de compañía alarmó a protectores de fauna, activistas y propietarios de perros y gatos en la región capital de Veracruz, ante un incremento atípico de ejemplares afectados por esta severa parasitosis.
La representante del albergue canino Ada Azul, Azul Fernández, confirmó que la asociación civil ha recibido y canalizado más de 13 reportes formales relacionados con infestaciones profundas provocadas por esta plaga en diversos sectores habitacionales.
La activista alertó sobre la agresividad de la afección, detallando que lamentablemente dos de los canes rescatados presentaban un cuadro de miasis extrema tan avanzado que obligó al cuerpo médico veterinario a aplicar la eutanasia para evitar un sufrimiento prolongado.
Ante la gravedad del panorama epidemiológico doméstico, las familias xalapeñas han comenzado a endurecer los protocolos de higiene, desinfección y vigilancia médica al interior de sus hogares.
Ciudadanos explicaron que, frente al temor de contagio por la proliferación de moscas transmisoras en el entorno urbano, han optado por bañar a sus mascotas cada ocho días y realizar limpieza diaria minuciosa en los pliegues de la piel.
Sin embargo, los dueños de mascotas reconocieron que existe una profunda inquietud comunitaria, ya que el parásito avanza con rapidez si los animales pasan el día en patios abiertos o zonas colindantes con terrenos baldíos.
Los colectivos de rescate animalista enfatizaron que la medida preventiva más eficaz consiste en realizar inspecciones corporales exhaustivas y diarias a los caninos y felinos, prestando especial atención a raspones, mordeduras o cirugías previas, dado que cualquier herida abierta se convierte en un foco de atracción para que las moscas depositen sus huevecillos.
Azul Fernández recomendó a la población evitar el uso de remedios caseros o la extracción manual empírica, urgiendo a trasladar a los ejemplares sospechosos directamente a una clínica veterinaria para que los profesionales procedan a la sedación del animal, ejecuten la desparasitación mecánica correcta, retiren las larvas de los tejidos internos y apliquen tratamientos antibióticos de amplio espectro.
Las asociaciones dedicadas al bienestar animal insistieron en que la detección temprana representa la única frontera para salvar la vida de los pacientes y frenar un brote descontrolado en la región.



