Juan David Castilla
Habitantes de diversas comunidades totonacas y organizaciones campesinas del municipio de Papantla, al norte de Veracruz se congregaron en una asamblea comunitaria para denunciar públicamente los severos impactos ambientales, sociales y de salud que ha dejado la práctica de la fractura hidráulica (fracking) en su territorio durante más de tres décadas.
Durante el encuentro, los participantes manifestaron su rechazo a los anuncios de expansión de esta actividad en la región, acusando a Petróleos Mexicanos (Pemex) y a sus empresas asociadas de operar a espaldas de la población local.
De acuerdo con las declaraciones emitidas por los representantes comunitarios, el fracking se ha ejecutado en la zona mediante una política de desinformación que ha terminado por quebrantar el tejido comunitario y el entorno natural.
Los manifestantes señalaron que esta práctica no solo lastima la salud de los pobladores y provoca el despojo de sus tierras, sino que además está desplazando forzadamente a las generaciones más jóvenes fuera de sus hogares al privarlas de un futuro digno.
En este contexto, se sentenció firmemente durante la plenaria que Pemex ha convertido a sus territorios en zonas de sacrificio y que el anuncio de hacer más fracking solo significa dar continuidad a una política que desde hace muchos años les ha venido lastimando.



