Tlaltepactli / Gregorio Jácome Moreno

Ruido

Tlaltepactli

Gregorio Jácome Moreno

 

Desde que los chinos descubrieron la pólvora gracias a un accidente alquímico, le encontraron un uso militar efectivo para construir armamentos y ganar guerras, no había defensa ante tan eficaz dispositivo que sustituyó prácticamente a los arcos y las flechas.

 

Los españoles trajeron la pólvora a los territorios conquistados en el siglo XVI, poco pudieron hacer los guerreros indígenas ante los sofisticados armamentos europeos.

 

Ya en la época colonial, el uso de la pólvora cobró un nuevo giro, fue ocupada para fabricar cohetes que impulsados hacia el cielo producían un sonido estruendoso. Se ocuparon principalmente en las fiestas patronales de los pueblos, la gente festejaba cuando tronaban como si fuera una gracia, más bien existe la creencia popular de que los cohetes son del agrado de las Santas o los Santos festejados.

 

La verdad es que los cohetes no sirven para nada, hay quienes creen que sirven para provocar la lluvia cuando ni siquiera llegan a la nube más cercana, y aun así nada que ver.

 

Las tradiciones también deben evolucionar, se llega a un momento en que se deben hacer en los festejos cambios para bien. Ya vimos que echar cohetes solo sirve para espantar a los perros y molestar sobremanera el sistema audio neurológico de las personas con autismo.

 

El ruido es lo contrario a la armonía, nuestro organismo no tolera la arritmia, es como cuando nos sorprende el ruido de un rayo, nuestro cuerpo brinca de repente, en un perro el sonido se multiplica, y en una persona con autismo el sonido es intolerante.

Por ello da gusto ver que se están haciendo esfuerzos para que la pirotecnia de estruendo se vaya eliminando de las fiestas patronales, sin demeritar los festejos devocionales que en su carácter popular se siguen y seguirán haciéndose en todos los pueblos y en todos los barrios de Coatepec y la región.