La jugada financiera de Nahle / Alejandra Herrera

La jugada financiera de Nahle

RESULTA Y RESALTA
Alejandra Herrera

RESULTA que, pocas decisiones de gobierno tienen un efecto inmediato en las finanzas municipales y la determinación de la gobernadora Rocío Nahle de liquidar la deuda bursátil que por años arrastraron 199 ayuntamientos veracruzanos es una de ellas.

Durante casi dos décadas, una parte de las participaciones federales de esos municipios estuvo comprometida para cubrir una deuda contratada en 2008 mediante un esquema de bursatilización. Año tras año, recursos que pudieron destinarse a pavimentación, agua potable, alumbrado público, seguridad o infraestructura básica terminaron canalizados al pago de intereses y obligaciones financieras.

Con la liquidación total del pasivo, la historia cambia. Originalmente se había planteado cubrir una parte del adeudo, pero finalmente el Gobierno del Estado asumió el pago del 100 por ciento de la deuda que algunos municipios habrían seguido cubriendo hasta 2030 y otros hasta 2036. La medida permitirá que, a partir de los próximos meses, los ayuntamientos reciban íntegramente sus participaciones federales, ampliando su margen de maniobra presupuestal.

En conjunto, los municipios dejarán de destinar alrededor de 2 mil 266 millones de pesos que permanecían comprometidos por ese esquema financiero. Se trata de recursos que ahora podrán dirigirse a obras y servicios que impacten directamente en la calidad de vida de la población.

Pero el beneficio también trae consigo una responsabilidad. Y es que la gobernadora ha sido clara al señalar que este rescate financiero no debe convertirse en la puerta para volver a contratar deuda. Incluso ha adelantado que no respaldará, a través del Congreso del Estado, nuevas solicitudes de endeudamiento municipal que comprometan nuevamente las participaciones federales.

RESALTA un mensaje político contundente: sanear las finanzas no sirve de mucho si, con el paso del tiempo, se repiten las mismas prácticas que originaron el problema. La disciplina financiera tendrá que convertirse en una política permanente y no en una medida temporal.

Más allá del impacto económico, la decisión también tiene una lectura política. En menos de dos años de administración, Rocío Nahle coloca uno de los movimientos financieros más relevantes en favor de los municipios veracruzanos. Liberar recursos que permanecían comprometidos desde hace casi veinte años representa un cambio de fondo para las administraciones locales, particularmente aquellas con mayores limitaciones presupuestales.

Ahora la atención se trasladará a los alcaldes. Ya no habrá el argumento de que una parte importante de sus participaciones se destinaba al pago de una deuda heredada.

A partir de ahora, la ciudadanía tendrá mayores elementos para exigir que esos recursos se traduzcan en mejores calles, servicios públicos más eficientes, infraestructura y resultados concretos.