Juan David Castilla
En el estado de Veracruz y en el resto del país, el uso de herramientas de Inteligencia Artificial (IA) se ha integrado formalmente al dinamismo de las aulas universitarias.
De acuerdo con datos difundidos por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), el 66 por ciento de los estudiantes de educación superior utiliza al menos una vez a la semana plataformas como ChatGPT, Copilot, Gemini o Midjourney para apoyar sus actividades académicas.
La cifra proviene de la Encuesta Nacional de Usos y Percepciones sobre la Inteligencia Artificial Generativa en la Educación Superior Mexicana (ENIAG 2025), realizada por la Secretaría de Educación Pública (SEP).
El informe evidencia que la adopción de estas tecnologías ha dejado de ser una novedad para convertirse en una práctica recurrente entre la comunidad estudiantil.
En la entidad veracruzana, donde convergen miles de estudiantes distribuidos en instituciones públicas y privadas como la Universidad Veracruzana (UV), los Institutos Tecnológicos y planteles particulares, la presencia de la IA se refleja de manera cotidiana en la preparación de proyectos, consultas documentales, redacción y desarrollo de software.
De acuerdo con el desglose del estudio presentado por el IMCO, la gran mayoría del alumnado recurre a estas herramientas de forma semanal, mientras que un sector menor lo hace de manera ocasional, algunas veces al mes o al año, y solo un porcentaje reducido manifiesta no haberlas utilizado nunca.
Aunque la expansión de la IA representa un abanico de oportunidades para agilizar procesos de aprendizaje y fomentar la alfabetización digital, académicos e instituciones en el estado coinciden en la urgencia de establecer marcos de actuación institucionales.
De acuerdo con el IMCO, la rápida adopción exige fijar reglas claras dentro de los reglamentos escolares para prevenir el plagio, proteger la integridad académica en las evaluaciones y asegurar un uso verdaderamente complementario, evitando que la herramienta sustituya el pensamiento crítico y la capacidad analítica del alumnado. Con este escenario, el reto para el sistema de educación superior en Veracruz no radica en prohibir la tecnología, sino en normar su uso pedagógico para preparar a los futuros profesionistas ante las exigencias del mercado laboral actual.



